Para los que se pregunten por qué llevo un tiempo desaparecido, aun habiendo reformado el blog, es que estas semanas han sido finas. Por un lado soy colaborador en Moobys, donde me hago pasar por crítico de cine. Y diréis, ¿qué sabes este de cine? Pues lo mismo que cualquier hijo de vecino que haya visto muchas. Las críticas son subjetivas al fin y al cabo, y para gustos colores. Trato de ser medio serio allí... pero a veces me cuesta tanto.
Luego estoy de exámenes, otra vez. Sí, ya se hace cansino, y cuesta arriba, y me quiero morir (bueno, no, pero me gusta el drama), pero es lo que hay. Y para terminar hemos tenido la fiesta padr... digo democrática, de las elecciones municipales y autonómicas. Y sobre eso voy a hablar hoy (¡o no, más politiqueo no! Se siente, es mi blog).
Hace tiempo que sostengo dos cosas. La primera es la necesidad de carnés, para tres cosas principalmente. La primera es para tener mascotas, la segunda es para ser padre, y la última es para votar. Con examen y psicotécnico, los tres. ¿Un poco rádical? Sí, pero es que tengo argumentos a favor todos los días. Sobre el carné de las mascotas, entre como dejan las calles ciertos dueños, los ejemplos miles en clínica (alguna entrada al respecto tengo por ahí), y ciertos exaltados poco voy a decir aquí. Sobre el carné de padre es sencillo, mirad las nuevas generaciones y temblad (o mirad los videos de FortFast en Youtube, también vale).
Sobre lo de votar... varios puntos. Primero, aunque soy un sujeto (o algo) de mentalidad de izquierdas, y no comparto prácticamente nada de las políticas de derechas, entiendo totalmente su existencia y que haya gente que las defienda. Evidentemente la gente "bien" va a sentir una necesidad de proteger una serie de ventajas o derechos que han tenido casi de toda la vida sobre la gente "común". Que la conciencia social está muy bien hasta que te toca, generalmente, el bolsillo. ¿Podemos encontrarlo moralmente reprobable? Sí. ¿Y pedir que sus defensores desaparezcan como alguno pasado de vueltas sugiere por ahí? No, la libertad de expresión y opinión hay que defenderla siempre, aunque no nos guste lo que opine el de enfrente (esto al actual Gobierno se ve que le cuesta entenderlo, de ahí cómo legislan).
Segundo, y el porqué del carné de votar, está la autocrítica. Tras muchas charlas y muchas lecturas creo que puedo afirmar con total calma que la gente no tiene ni idea de lo que pasa. Da igual lo que pase, que lo que diga su "líder" va a misa. El caso del PP es el más claro en este ejemplo, da igual la corrupción que salga, las tropelías legislativas que hagan o todo lo que mientan, que a día de hoy sigue siendo la fuerza más votada (aunque esto tiene trampa, ya que es la única opción con posibles de derechas y por lo tanto se llevan todos los votos en bloque), pero no es el único. Los fervientes defensores de cada formación (desde las viejas a las nuevas) justifican cualquier actitud de sus amados líderes, con lo que demuestra una capacidad de crítica para llorar amargamente.
Tercero, información y conocimiento, Como dije antes entiendo que haya defensores de posturas de la derecha... lo que no entiendo es que esos defensores sean gente en paro, o trabajadores de base, o similares, que en una política de derechas solo valen lo que su trabajo, y a ser posible poco. Y es que tras indagar, hay una cantidad absurda de gente que no tiene ni idea de cuales son las distintas vertientes ideológicas que hay, o sus implicaciones, y aun así votan. ¿Es tan difícil informarse? ¿Acaso no hay suficiente información? No a ambas. A la gente en general le da igual, votan como si no fuese con ellos y así nos va.
Ale, a escardar.
Luego estoy de exámenes, otra vez. Sí, ya se hace cansino, y cuesta arriba, y me quiero morir (bueno, no, pero me gusta el drama), pero es lo que hay. Y para terminar hemos tenido la fiesta padr... digo democrática, de las elecciones municipales y autonómicas. Y sobre eso voy a hablar hoy (¡o no, más politiqueo no! Se siente, es mi blog).
Hace tiempo que sostengo dos cosas. La primera es la necesidad de carnés, para tres cosas principalmente. La primera es para tener mascotas, la segunda es para ser padre, y la última es para votar. Con examen y psicotécnico, los tres. ¿Un poco rádical? Sí, pero es que tengo argumentos a favor todos los días. Sobre el carné de las mascotas, entre como dejan las calles ciertos dueños, los ejemplos miles en clínica (alguna entrada al respecto tengo por ahí), y ciertos exaltados poco voy a decir aquí. Sobre el carné de padre es sencillo, mirad las nuevas generaciones y temblad (o mirad los videos de FortFast en Youtube, también vale).
Sobre lo de votar... varios puntos. Primero, aunque soy un sujeto (o algo) de mentalidad de izquierdas, y no comparto prácticamente nada de las políticas de derechas, entiendo totalmente su existencia y que haya gente que las defienda. Evidentemente la gente "bien" va a sentir una necesidad de proteger una serie de ventajas o derechos que han tenido casi de toda la vida sobre la gente "común". Que la conciencia social está muy bien hasta que te toca, generalmente, el bolsillo. ¿Podemos encontrarlo moralmente reprobable? Sí. ¿Y pedir que sus defensores desaparezcan como alguno pasado de vueltas sugiere por ahí? No, la libertad de expresión y opinión hay que defenderla siempre, aunque no nos guste lo que opine el de enfrente (esto al actual Gobierno se ve que le cuesta entenderlo, de ahí cómo legislan).
Segundo, y el porqué del carné de votar, está la autocrítica. Tras muchas charlas y muchas lecturas creo que puedo afirmar con total calma que la gente no tiene ni idea de lo que pasa. Da igual lo que pase, que lo que diga su "líder" va a misa. El caso del PP es el más claro en este ejemplo, da igual la corrupción que salga, las tropelías legislativas que hagan o todo lo que mientan, que a día de hoy sigue siendo la fuerza más votada (aunque esto tiene trampa, ya que es la única opción con posibles de derechas y por lo tanto se llevan todos los votos en bloque), pero no es el único. Los fervientes defensores de cada formación (desde las viejas a las nuevas) justifican cualquier actitud de sus amados líderes, con lo que demuestra una capacidad de crítica para llorar amargamente.
Tercero, información y conocimiento, Como dije antes entiendo que haya defensores de posturas de la derecha... lo que no entiendo es que esos defensores sean gente en paro, o trabajadores de base, o similares, que en una política de derechas solo valen lo que su trabajo, y a ser posible poco. Y es que tras indagar, hay una cantidad absurda de gente que no tiene ni idea de cuales son las distintas vertientes ideológicas que hay, o sus implicaciones, y aun así votan. ¿Es tan difícil informarse? ¿Acaso no hay suficiente información? No a ambas. A la gente en general le da igual, votan como si no fuese con ellos y así nos va.
Ale, a escardar.

