Pues bien, ya hemos sobrevivido a la tercera cirugía con anestesia total, ya tengo tabique nasal nuevo y gracias a los dioses sigue siendo mi nariz (aun un poco hinchada) no como le paso a esa tal Belén Esteban.
Y después del calvario de tres días con una especie de esponjas rígidas de diez centímetros de largo metidas en mis fosas nasales uno se plantea... ¿quién es el subnormal que se somete a una cosa de estas de forma gratuita? Porque eso de tener que masticar con la boca abierta porque si no te ahogas, el estar con la garganta reseca todo el día, y el que te saquen diez malditos centímetros de esponja de cada agujero de la nariz (sí, me repito, pero es que no sabes la impresión que da el ver cinco centímetros fuera de esa cosa, tú pensando ya no debe quedar nada y el medico diga: Ya parece que va saliendo).
Pero claro, eso no es suficiente para poder considerar la situación de caos, sólo de molesta. La cosa mejora en la parte del ojo clínico de mi madre para elegir el mejor momento para irse de vacaciones al extranjero. En el caso que nos ocupa, tres horas antes de que me operasen. Lo que está muy bien teniendo en cuenta que eso me deja de base solo en casa recién operado con tres gatos (a los que solo hay que dar de comer), un perro (al que además hay que sacar a la calle), y una abuela adicta a los tranquilizantes (a la que no hay que sacar a la calle, gracias nuevamente a los dioses, pero hay que dar aguantar... que es peor).
Súmale no tener ni internet ni digital y tenemos una fiesta asegurada. Y encima las bien repartidas visitas que tenía se concentran todas a la misma hora el mismo día. Al menos ya hemos pasado lo peor.
Ale, a escardar.
Y después del calvario de tres días con una especie de esponjas rígidas de diez centímetros de largo metidas en mis fosas nasales uno se plantea... ¿quién es el subnormal que se somete a una cosa de estas de forma gratuita? Porque eso de tener que masticar con la boca abierta porque si no te ahogas, el estar con la garganta reseca todo el día, y el que te saquen diez malditos centímetros de esponja de cada agujero de la nariz (sí, me repito, pero es que no sabes la impresión que da el ver cinco centímetros fuera de esa cosa, tú pensando ya no debe quedar nada y el medico diga: Ya parece que va saliendo).
Pero claro, eso no es suficiente para poder considerar la situación de caos, sólo de molesta. La cosa mejora en la parte del ojo clínico de mi madre para elegir el mejor momento para irse de vacaciones al extranjero. En el caso que nos ocupa, tres horas antes de que me operasen. Lo que está muy bien teniendo en cuenta que eso me deja de base solo en casa recién operado con tres gatos (a los que solo hay que dar de comer), un perro (al que además hay que sacar a la calle), y una abuela adicta a los tranquilizantes (a la que no hay que sacar a la calle, gracias nuevamente a los dioses, pero hay que dar aguantar... que es peor).
Súmale no tener ni internet ni digital y tenemos una fiesta asegurada. Y encima las bien repartidas visitas que tenía se concentran todas a la misma hora el mismo día. Al menos ya hemos pasado lo peor.
Ale, a escardar.

