No podíamos dejar de tratar a los dueños, en muchos casos mejores que los propios animalitos, pues como dijo Santiago Segura en esa gran película que es Airbag: "La culpa es de lo padres, que las visten como..." bueno, ya sabeis como acaba. Y es que los animales son a los dueños como los hijos a sus padres.
Empecemos por el que acaba de salir por la puerta: El Sabio.
Estos sujetos, aun siempre hablando con mucho respeto (que se entiende por frases como "Si yo respeto mucho lo que dices, porque tienes tus estudios") han de tener la última palabra, que será verdad siempre, por encima de todo lo que tú, tus estudios, y tus dotes diagnósticas digáis (esto se deduce de tener un perro de un año, muy activo según la dueña, totalmente aplatanado encima de la mesa y sin apenas reaccionar ante estimulos y él acabando la frase del paréntesis anterior con un "pero yo lo veo perféctamante").
En resumen, digas lo que digas, y hagas lo que hagas, el viene con su idea, y esa es la correcta. ¿Para qué van entonces al veterinario? Buena pregunta.
A esto añadámosle que el tipo entra en la clínica descalzo, con un pareo rosa, un sombrero de paja y una cerveza en la mano y no tenemos claro si borracho o colocado, y ya tenemos el conjunto completo para la anécdota del día de hoy.
Ale, a escardar.
Empecemos por el que acaba de salir por la puerta: El Sabio.
Estos sujetos, aun siempre hablando con mucho respeto (que se entiende por frases como "Si yo respeto mucho lo que dices, porque tienes tus estudios") han de tener la última palabra, que será verdad siempre, por encima de todo lo que tú, tus estudios, y tus dotes diagnósticas digáis (esto se deduce de tener un perro de un año, muy activo según la dueña, totalmente aplatanado encima de la mesa y sin apenas reaccionar ante estimulos y él acabando la frase del paréntesis anterior con un "pero yo lo veo perféctamante").
En resumen, digas lo que digas, y hagas lo que hagas, el viene con su idea, y esa es la correcta. ¿Para qué van entonces al veterinario? Buena pregunta.
A esto añadámosle que el tipo entra en la clínica descalzo, con un pareo rosa, un sombrero de paja y una cerveza en la mano y no tenemos claro si borracho o colocado, y ya tenemos el conjunto completo para la anécdota del día de hoy.
Ale, a escardar.
