Pues tras un segundo cuatrimestre digno de un culebrón (por suerte yo era mero espectador), me he venido de "vacaciones" al pueblo del ilustre Oyente, para hacer algunas prácticas relacionadas con lo mio, que a veces es bueno recordar a lo que se quiere dedicar uno realmente.
Y así, tras dos semanas ya casi uno tiene alguna anecdotilla que narrar, pues lo "mejor" de esta profesión son los dueños, sin lugar a dudas.
Empezamos por ejemplo por un chaval de cierta localidad bien de Madrid que entra con su bulldog francés del que ves su ojo izquierdo y te entran los siete males. Luego habla el tipo y te dice que está preocupado por su ojo derecho. Al fin y al cabo lo del izquierdo ya llevas dos años con ello, para qué preocuparse ya. Al fin y al cabo el otro sólo llevaba mal dos meses.
Añadamosle a eso que la preocupación pareja al ojo era una verruga poco estética que tenía en el labio y ya vemos lo mucho que al chico de ropa de marca le importaba su perro más allá de su lucimiento.
Tras inspección de rigor (de la cual el dueño se medio escaqueo) vimos como el perro tenía la vascularización de ambos ojos hiperdesarrollada lo que resulta muy gracioso, porque nos dijo el chaval, con absoluta certeza en su voz, que lo de los ojos se debía a la falta de riego en el ojo producido por Leishmania, segun su veterinario habitual. Un gran hurra.
Al final el tipo se fue con el perro diagnosticado de ambos ojos, medicado y sin la verruga y cara de no haber sabido algo, y quejándose del precio (55 por todo, que se vaya a un medico privado a ver cuanto le cobrarían). Confiemos en la chica que le acompañaba para que se encargue del perro porque todo lo tonto que era él lo compensaba ella (el conjunto de veterinarios de aquí espera que sea su hermana, porque si es la novia iba a tener un gran defecto).
Y mañana la loca de los gatos (es muy tipico, pero siempre hay una).
Ale, a escardar.
Y así, tras dos semanas ya casi uno tiene alguna anecdotilla que narrar, pues lo "mejor" de esta profesión son los dueños, sin lugar a dudas.
Empezamos por ejemplo por un chaval de cierta localidad bien de Madrid que entra con su bulldog francés del que ves su ojo izquierdo y te entran los siete males. Luego habla el tipo y te dice que está preocupado por su ojo derecho. Al fin y al cabo lo del izquierdo ya llevas dos años con ello, para qué preocuparse ya. Al fin y al cabo el otro sólo llevaba mal dos meses.
Añadamosle a eso que la preocupación pareja al ojo era una verruga poco estética que tenía en el labio y ya vemos lo mucho que al chico de ropa de marca le importaba su perro más allá de su lucimiento.
Tras inspección de rigor (de la cual el dueño se medio escaqueo) vimos como el perro tenía la vascularización de ambos ojos hiperdesarrollada lo que resulta muy gracioso, porque nos dijo el chaval, con absoluta certeza en su voz, que lo de los ojos se debía a la falta de riego en el ojo producido por Leishmania, segun su veterinario habitual. Un gran hurra.
Al final el tipo se fue con el perro diagnosticado de ambos ojos, medicado y sin la verruga y cara de no haber sabido algo, y quejándose del precio (55 por todo, que se vaya a un medico privado a ver cuanto le cobrarían). Confiemos en la chica que le acompañaba para que se encargue del perro porque todo lo tonto que era él lo compensaba ella (el conjunto de veterinarios de aquí espera que sea su hermana, porque si es la novia iba a tener un gran defecto).
Y mañana la loca de los gatos (es muy tipico, pero siempre hay una).
Ale, a escardar.

