Pues eso, acabados ya los examenes sólo nos queda una cosa por hacer: irnos al quinto pino. Y Budapest cuadra con esa definición. Así que maleta preparada (bueno, mochila), cámara cargada y pasta en los bolsillos.
A parte de eso, hemos vuelto a la vida normal por aquí: Fiesta de despedida de la casa de Giuseppe y Simone el jueves (con la desgracia de tener prácticas a las 8:30 a la mañana siguiente), fiesta de despedida de Patri el viernes (con cierto cacereño veterinario sacando su lado más gay con un maravilloso conjunto de prendas femeninas y gorra, foto en breve, y mandando besitos a los sujetos que pasaban por la calle: señores, el alcohol hace estragos) y ayer cumpleaños de Christine (esta en plan light, que uno tiene una edad y se empieza a notar).
Tambien decir que he sobrevivido a las prácticas de obstetricia en la que se a partir de ahora se va a denominar la Semana más Larga, porque si los dos primeros días fueron de ordago, los siguientes igualaron o superaron.
El miercoles llego el coordinador de la asignatura diciendonos que el tipo del martes había llegado diez minutos tarde (esto es genial porque fueron cuarenta) y que un mal día lo tiene cualquiera y que nosotros somos unos impresentables por irnos media hora antes el lunes y que donde ibamos a dejar el prestigio de la casa (bueno, imagino que esto los habría dicho por el resto, pero nosotros podiamos haber puntualizado que menos prestigio del actual, jodido). La cosa mejoró cuando los aludidos estudiantes se pusieron a discutir con el profesor con unos argumentos por los que desee el exterminio de la raza humana por la cantidad de estupidez que hay suelta. Encima nos tiramos cinco horas de prácticas, porque había que acabar el maldito supuesto ese día.
El jueves, antes del examen volvió el acusica-marica del carachivo y llegamos nosotros dos minutos tarde, cuando entró dijo que el había llegado con diez minutos de antelación y que faltaba gente y que le pareceia una falta de respeto después de lo que le dijimos el marte, porque las prácticas empiezan a las 8:30 y no a las 8:32 (y ningún dios me dio el revolver por el que rezaba). Luego siguió una apasionante resolución de un supuesto práctico en la que llegamos a las siguientes conclusiones: a la gente esta le encanta oir su propia voz, da igual la cantidad de estupideces que salgan por su boca, tienen la misma lógica para resolver un problema que una ameba que la pongan a resolver una ecuación matricial de quinto grado.
Y el viernes vuelta con el coordinador, que qué es eso de no estara las 8:30 en punto el jueves, ahí es cuando desee un revolver, pero para acabar con mi sufrimiento. En fin.
Así que nada, ahora a disfrutar, que lo pero ha pasado, vuelta el ocho, que me imagino que tendré que contar.
Y hasta entonces, a escardar.
Hace 8 años

1 maullidos
Zas! en toda la boca. Zas! en toda la boca. Zas! en toda la boca. Zas!...
Publicar un comentario