Debe de hacer como un mes que no escribo nada. Algunos me lo reprochan, a otros les da igual, pero estás cosas son así, como diría aquel.
Ahora estoy a punto de irme al aeropuerto a coger un avión rumbo a Cerdeña con dos de los grandes, que vienen a ser esos locos veterinarios extremeños, a marcarnos un viaje de 5 días del cual sólo tenemos planeado lo siguiente: llegar a Alghero, que nos recoja nuestro contacto allí, soltar las mochilas y salir sin rumbo fijo... y ya. Así que básicamente tenemos todo planeado hasta hoy a las diez de la noche, aproximadamente.
A parte de esto, que seguro que dará algo sobre lo que escribir, mi vida no ha sido nada del otro mundo últimamente, pura desidia y una sensación de que algo está muy torcido y no acabo de dar con lo que es.
Mi madre ha vuelto esta mañana de un viaje de seis días, y siguiendo con la línea habitual de vacaciones de mi madre, desastre domestico (cómo olvidar esos paseos en ambulancia, esos médicos de urgencias...), en este caso fue irse mi madre de vacaciones a la Capadocia y se muere mi tía, con lo que era el pariente más cercano en unos dos mil kilómetros a la redonda. Así pues monta un entierro. Gracias a Dios (por decir algo) la tecnología avanza, y por unos miseros 3000 euros los de la funeraria se ocupan de todo (¿y los que no tienen familiares qué? ¿a la fosa común?). Así que al final acabamos mi hermana y yo sólos en la Almudena en los que ha sido una de las escenas más deprimentes que yo recuerde mirado de forma retrospectiva. Porque claro, une ve los entierros en la tele o en el cine y son todo pompa y platillo, pero esto era un hoyo en el suelo en el que cuatro sujetos meten el ataúd traído en coche fúnebre tras un intercambio de palabras que fue: "¿Podemos proceder?", y la respuesta de "Sí, claro", tierra encima y polvo al polvo, y ya. Si ya lo decían, que en el fondo uno llega al mundo solo y se va solo (o casi).
Además para más inri tenemos a mi abuela con alucinaciones, que aunque resulta gracioso pasados unos momentos en el instante en sí resultan mosqueantes. Sólo destacar aquel hace tres semanas en el que unos sujetos del "teatro" habían traído a mi tía a casa y la habían instalado en su cuarto. Cuando yo, todo intrigado abro la puerta de la habitación, me encuentro al perro encima de la cama mirándome con su cara de descerebrado (y posiblemente pensando que ya está este desgraciado reventándome el disfrute con la almohada), y al decirle que ahí no había nadie (mejor obviar al perro), dice que la habríamos escondido en el armario (como el mono malvado de Padre de Familia, o algo). Para otro día dejaremos un estudio más exhaustivo sobre luces danzantes o vecinos mirando.
Así que vida apasionante la mía ultimamente, ya veis. Al menos este puente me desquito.
Y me marcho, que tengo un avión que coger.
A escardar.
Hace 8 años

3 maullidos
Aisss, pobre Isaz... Al menos tienes este puente para desconectar. Ya nos contarás!
Isaaz, te lo digo, empieza tu libro ya. Besinos.
vaya historia para no dormir...
ya sé que has vuelto de cerdeña, pero lo que no me queda tan claro es si has vuelto de tus inframundos, porque no hay quien te pille un rato para que cuentes los detalles más escabrosos del viaje.
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