Gracias a esto me entero que la "simpática" profesora que se pensaba que yo era su chico de los recados (aunque si esperaba sumisión y aceptación que se busque a otro) resulta ser una diputada del PP. No vamos a entrar a hablar sobre el qué hace dando clase en una universidad a la que su jefa local, nuestra bienhallada Esperancita, no ha declarado aun la guerra pero poco le falta (de momento sólo le debe un montón ingente de dinero, que yo me veo no cobrando de aquí a dos días). En esta ocasión simplemente me voy a limitar a hablar de su carácter gentil, y lo voy a hacer relatando su actuación de ayer.
Estaba yo tranquilamente viendo la Brújula Dorada cuando recibo una llamada. Cojo el teléfono con mi frase de saludo mil veces repetida (coordinación, digame) y en cuanto empezó a hablar ya supe que algo iba a ir mal. Hay formas y formas de presentarse, y la forma que tuvo de hacerlo esta mujer apuntaba maneras. Ni hola, ni buenas tardes ni nada, simplemente un Soy Piticlina con ese tono que te da a entender que deberías de saber quien es, y que deberías de saber que es importante. No lo aguanto, y por eso empezó mal. La conversación siguió por dar una serie de ordenes para reservar un aula, y que lo tuviese todo listo para que ella solo tuviese que firmar, a las que yo amablemente le dije que subiese a mi despacho que las cosas mejor hacerlas cara a cara. Tras oír un suspiro de resignación, al que no pude hacer otra cosa que sonreír, me dijo que subiría, que hiciera el favor de esperarla. A eso uno no pudo evitar decir Hasta las 19:30, que me voy. Por desgracia subió antes.
Así pues entra la buena mujer presentándose de igual forma que la vez anterior diciendo que a ver que tiene que firmar; los hay cabezones, y los hay gilipollas (y mira que a mi no me gusta usar tacos). Pongo mi mejor sonrisa y le digo que me haga el favor de recordarme de qué iba el asunto. Tras hacer varios comentarios de dudoso gusto sobre el alumnado, me dice que quiera la misma reserva que tenía, pero en vez del lunes el miércoles, a lo que la digo que en el mismo aula es imposible, y la cosa empieza a mejorar. Al explicarla que la cosa es imposible porque hay otro profesor dando clase a esa hora va y suelta la primera frase del día: Pues quitale una hora. La verdad es una frase simple, y en apariencia inofensiva. Guerras han estallado por menos, y como el privilegio de la tercera guerra mundial se lo reservo al hombre con patillas preferí dar largas.
Cuando finalmente convencí a la digna mujer de que el jueves también es un buen día, y ella llega a la conclusión de que era lo suficientemente magnánima para sacrificarse por sus alumnos yendo a la universidad un día que no tuviese clase suelta la segunda frase del día: Ahora coge papel y bolígrafo que te voy a dictar un anuncio. Ahí no pude disimular mi cara de pasmo. Creo que fue notoria, porque la mujer se cayó y su acompañante, que no decía nada miro hacia otro lado, aunque claro, creo que además de pasmo había una porción de cabreo, que tampoco pude disimular. Debió de ser fina, sí, pues la mujer sintió hasta la obligación de justificarse. Hubiera estado mejor que no lo hubiese hecho.
La mujer reincidió en el tema de dictarme, más que nada porque tenía que tener muy claro lo que tenía que poner en los anuncios que tenía que poner después. Antes de seguir he de decir que ayer no era uno de esos días en los que yo estuviese muy políticamente correcto, y quizá, siendo un becario debería haberme limitado a copiar la nota y listo... pero no estaba por ahí. Así pues tras una meditada pausa sonreí, y sugerí que amablemente se podían ir a reprografía a imprimir sus carteles. Eso en general debería de bastar. La gente debería de entender. La gente no lo hace. La gente es necia por naturaleza y cada vez me frustra más, y cada vez me duele más en el alma que se crean que porque el vecino cede tu lo vas a hacer. Y eso debía de pensar la buena señora cuando dijo que mi compañero de por la mañana le había hecho los carteles... zorra mentirosa.
Si ella miente yo también, y seguro que lo hago con mucha más naturalidad, y la impresora se estropeo convenientemente en ese momento con lo que poco más se pudo hacer. Así y al final se fue con la reserva el día que no quería y sin carteles, y todo por prepotencia.
Y aunque esta visita es la que se ha llevado la palma no se puede negar que aquí se ven situaciones y motivos de lo más variopintos. Hoy os dejo con mis dos favoritos:
- Quiero cambiar de aula porque hay un avispero y una alumna se ha puesto histérica porque es alérgica a los mosquitos (claro, como la avispa es más grande, más alergia).
- Quiero cambiar de aula porque me jubilo y me han mandado a un pasillo muy oscuro y muy triste, y a los alumnos los pobres les debe de dar cosa ir (la verdad es que esta si me dio algo de pena).

4 maullidos
Te haría muchas preguntas al respecto..pero...y si vendo esto a tu jefa, cuanto me podría pagar?..
L_l_
Después de una temporada neuronalmente inactivo... ALBRICIAS!! HAS VUELTO!!! El nene socarrón que amenizaba nuestras vidas con sus aventuras en Lieja reivindica su sociopatía y arremete de nuevo contra el pueblo. Bieeeeeeeeeeeeeeeennnnnn.
Welcome Home Isaz
P.D: sería conveniente que al menos 30 minutillos antes de presentarte en Cáceres avisases. Más que na pa que haya alguien en casa
Tiene que haber de todo en este mundo ... entiéndelo ... xD
por cierto, hablando de lo sustancial de este post...
Peazo escena gore en la brújula dorada cuando el oso bueno le arranca la mandíbula de un zarpazo al malo...
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