¿Y cómo es eso? Pues simplemente se reduce a encontrarse a la abuela en formato zombie andando por el salón. Y ahora definamos formato zombie, lo que es importante para proseguir la historia: dícese del estado en el que una persona anda sin rumbo fijo y a la deriva y habla sin ninguna coherencia (más o menos así: ofjfamldifjwpofe).
Ante semejante encuentro y a esas horas procedo a llamar al almirantazgo a pedir instrucciones, pero claro, creo que debí de ser algo más especifico en lo que a formato zombie me refería, pues evidentemente podía no ser tomado como la urgencia que en realidad era. Así pues, tras veinte minutos sin tener noticias de Dios, ni de nadie, llamo a urgencias.
La ambulancia en casa en cinco minutos, buen tiempo de reacción, y luego practicamos un poco el deporte de esquiva al vecino cotilla que ha salido al descansillo. En nada o menos me planto en el hospital y ahí es cuando uno se encuentra algo que había oído, pero de lo que no estaba concienciado: el pésimo estado de la sanidad en esta nuestra amada comunidad. Tienes una persona de noventa y cuatro años que no sabes lo que tiene y la metes en una sala dividida en varias secciones por un medio muro en el que debe de haber en total unos setenta enfermos más, todos en camilla. Raro es que ahí el que entre no salga con más enfermedades de las que traía, y eso contando con que no salga con una depresión aguda. Mirando alrededor uno podía contemplar todos los estadios del abandono, desde la resignación hasta la desesperación. Por suerte, no estuvimos más de tres horas allí, que ya fueron. Más de uno me ha dicho que no entiende por qué pagamos sanidad privada teniendo seguridad social, yo ahora lo tengo clarísimo, no debería ser así, pero lo es.
Una vez trasladados se le hicieron las pruebas y se la llevo a planta en hora escasa, y mientras tanto en observación ella solita. Aun así entre idas y venidas, finalmente fui yo el que se queda a dormir en el hospital, y a dormir uno se fue a las tres de la mañana.
Al día siguiente mañana de hospital, tras la cual a casa, comida y ducha rápida y a Toledo a hacer el friki, y con disfraz nuevo, cortesía del almirantazgo (véase foto). La partida estuvo bien, pero el tener al personaje de mayor poder de la partida y con la cabeza en mil ochocientas un cosas (que no recetas) y en general nada relacionadas con el evento en cuestión hizo que acabase un poco saturado y en ocasiones con la cabeza como un bombo. Aun así me divertí un rato, que es lo que importa, y aunque no tenía cuerpo para juergas nocturnas siempre esta bien reencontrarse con ese grupusculo de frikis.Fin de partida, coche a Madrid el domingo, ducha y al hospital, otra vez. Y encima ahora tengo la certeza de que me he puesto malo, a saber si es algo de antes, del hospital o vete tu a saber, pero sigo con la garganta mal, la cabeza peor (aunque eso, dependiendo del sentido, no es ninguna novedad).
Y ahora aquí seguimos, entre becas y hospitales, toses y migrañas y esperando a ver que nos encontramos de aquí a unos días.
Y mientras tanto, a escardar.

4 maullidos
Y yo que creía ayer que los restos blancos de la barba eran jabón reseco sin aclarar... En fin, sorpresas que se lleva una.
Yo sólo espero que puedas venir el finde que viene con la mayor parte de salamanquesos activos. Te íbamos a echar de menos, que conste que no es por el dinero.
Es por tener un factor caos y un buen cocinero a bordo.
Y que sales muy guapo!! te sientan muy bien las canas (hay que hacerlo llevadero).
Espero que las canas no sean naturales por Ludos. Más que nada porque si lo fueran deberías plantearte por qué a un tipo con canas su madre sigue regalándole disfraces.
Por lo demás no es por defender a Tita Espe (por cierto, alguien me puede explicar qué carajo hacía en la India?), pero tu relato de urgencias no se sale del tópico nacional
Exijo que el Caracol rectifique el tercer párrafo de su comentario, a tenor del maravillosamente achicharrado arroz con el que nos obsequió el gato el pasado fin de semana.
He dicho.
Lo retiro, menudo fanfarrón culinario estás hecho!
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