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  • Tuborg Gold
  • Val-Dieu Blonde
  • Val-Dieu Brune
  • Westmalle
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Frases míticas, célebres, o absurdas (o cualquier combinación)

GV: ¿escrúpulos? ¿Hemos tenido de eso alguna vez?
Pablo: Sí hombre, si yo tengo muchos, pero sin estrenar.

Luismi: Pues venimos de clase con los de Ghost.
GV: ¿Ein?
Luismi: Sí hombre, el Patrick Swayze y Whoppi Golberg... pero en tío... y con bigote... bueno, vamos, que es negro.

Anita: Si os da palo pegar a la puta, a la puta la pego yo (clásico recurrente cuando aun era Ana la chica feliz).

François: Bonjour, je suis François.
Joel: Bonjour, je suis portugues.

(Tras tres horas dando vueltas sin sentido a altas horas de la madrugada en Budapest)
GV: La verdad es que no sé como me estáis siguiendo si todo el mundo sabe que cuando voy borracho no sé ni donde estoy puesto.
Pablo: ¿Y eso por qué no lo has dicho antes?
GV: Porque así es mucho más divertido.

Hombre de Patillas: No estamos tarados, tenemos una gran vida interior. (Si aquí el que no se consuela...)

Chica del Piso de Arriba: Pues hombre, si va y se te queda la mitad fuera, como que no tiene gracia (cuestión de tamaños).

Pablo:Tenía un amigo imaginario, pero se invento un amigo real para evitarme (a veces pasa).

Luismi: El periné está flipante (o algo).

Rebe: De joven quería ser rubia, pero no lo conseguí (problemas de personalidad).

Simone: Me corro cagando (eso es quedarse en la fase fecal).

Chica del Piso de Arriba: Si soy mala no puedo decir que soy mala porque dejaría de ser mala (sobre el mal... y el mal).

Pablo: Si a los 8 años me hubiese masturbado, lo habría hecho pensando en Pippi Laustrum (sobre pelirrojas y el morbo).

GV: Vino antes de navidad, en el puente de mayo (problemas temporales).

Luismi: Dios es tres: padre, hijo y paloma (reescribiendo dogmas...).

Pablo: Si Padre, Hijo y Paloma son el mismo, y la paloma fecundo a la virgen, es como si yo fecundo a mi madre y salgo yo mismo (...y derrumbando testamentos).

Vero: Dejame el culo, que quiero mojar galletas (no voy a hacer ningún comentario).

Luismi: El Papa es como un paqui, abre 24 horas (¿para qué decir más?).

Pablo: No considero que una persona tenga valor moral, mucho menos un feto (razón de peso para el aborto).

GV: Estamos desorientados, desubicados y desinformados.
Luismi: Tres razones de peso para irnos a un local de strip-tease.

Antonio: YO no soy católico, soy protesico (por decir algo).

GV: Todavia aprecio mis cojones (pero dadme tiempo).

Chica de la habitación de arriba: A mi se me masturba, pero solo cuando quiere (está bien eso).

Hombre de Patillas: ¿Es que te crees que mi polla es un periscopio? (Momentos íntimos, y confusión de cavidades).

Querida Conciencia: Estoy como borracha y no he bebido nada. Debe ser porque he hablado mucho, y no me ha llegado oxigeno al cerebro
(X años de carrera, y llegas a conclusiones así de fascinantes).

Cierto sujeto con dudosa autoridad:
Alguien tenía que haber impedido qe nos equivocasemos (eso es tirar balones fuera y lo demás es tontería).

Estamos trabajando en ello

En obras, perdonen las molestias, o no.

Seguimos trabajando en ello

Y no hago más que ver codigos raros y no sé que estoy haciendo.

O hacemos que trabajamos en ello

Porque como se me vuelva a descuadrar esto voy a empezar a gritar.

Realmente no sé lo que estoy haciendo

Y no debería haberme tomado esas pastillas raras... pero ya es tarde.

Soy veterinario, no informático, la voy a acabar liando

Y si sale algo ardiendo, casi seguro que no será mi culpa.

lunes, mayo 04, 2015

Sobre elecciones, política y cosas del querer... (o no)

Pues casi año y medio sin escribir... los compromisos últimamente no son lo mio. Realmente no escribo porque no estoy de humor, o más concretamente llevo tiempo de un humor constante: rabioso. Y no, no hay ningún rabdovirus implicado. Entonces, ¿por qué ahora? ¿Acaso he encontrado la felicidad absoluta y voy bailando y brincando por verdes pastos? Pues no precisamente, y no, no me he tomado nada (ilegal). Basicamente porque al final uno explota, y no pienso hacerlo como la última vez, así que hoy toca mentar a la madre que pario a la humanidad en su conjunto.

La última jaimitada que me ha dado por hacer es (y trás un rápido resumen de mandar trabajo a freír esparragos, acabar de pastillas hasta las cejas y decidir que más me vale acabar la carrera de una vez) apuntarme a una campaña electoral, así, porque yo lo valgo. Al fin y al cabo no es una campaña mayor, simplemente es una campaña de una universidad al cargo de Rector ¿verdad? Debería de ser algo tranquilo, difundir información entre los alumnos ¿verdad? La política universitaria no se va a parecer a esa política chabacanera y sucia que se ven a otros niveles ¿Verdad? Al fin y al cabo la comunidad universitaria debería tener más nivel ¿¿VERDAD??

Pues va a ser que no. En momentos como estos no sé si bien soy demasiado imbécil, demasiado idealista o si vivo en una realidad alternativa el noventa por ciento del tiempo... o las tres. La cuestión es que me he visto inmerso en una campaña de desprestigio brutal al no tener ellos nada bueno que decir, de gente mintiéndome a la cara mientras que sus palmeros, o bien hipócritas, o bien ciegos, o bien aun más imbéciles que un servidor, aplauden y ríen, Y ahora encima se ve como usan a esos mismos como carne de cañón y lo peor no es eso, es que hacen que se sientan orgullosos de serlo. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo alguien que es claramente utilizado puede estar tan satisfecho por serlo?

Y los aún más triste del asunto (sí, más si cabe) es que no es más que un reflejo de los que pasa a nivel regional, nacional y mundial. Hablando ayer con cierta koala con la que suelo tener charlas de arreglar el mundo me dijo que tras leerse un Mundo Féliz y 1981 todo se había vuelto más claro. La gente no ve más que lo que la dejan ver, y llega un punto en que es "feliz" y no quiere ver más, y eso sólo puede llevar al estancamiento y al retroceso. Y en eso estamos, luchas de poder viscerales donde todo vale para aquellos que una vez tuvieron el poder y ahora quieren recuperarlo a toda costa.

Y así queda al final, da igual todo lo que se haya avanzado, todo lo que se haya peleado por hacer de esto (lo que toque) un poco mejor. Todo queda limitado al fango en el que nos quieren meter. Pero no, ya está bien de rebajarnos a su nivel. Al final el tiempo pondrá a todos en su lugar.



sábado, noviembre 24, 2012

Cosas del azar

Es curioso que en un día tal que como hoy me haya dado por retomar esto. Si hubiese estado menos denso, si me hubiese parado a reflexionar lo habría visto venir: El efecto caos. El volver al blog ha sido una especie de convocatoria.

Creo que hable sobre ese efecto hace ya muchos años, en el primer Cubil del Gato, ese fatídico remolino entrópico que rodea mi existencia y hace que a mi alrededor pasen cosas peculiares. Por ejemplo, ahora mismo, mientras escribo esto escucho gaitas, sí gaitas. Porque mis pintorescos vecinos, que montan fiestas de forma peculiar hoy han decidido innovar y dejar de lado el repertorio de Fito y Fitipaldis con el que me deleitan en cada fiesta cuando ya llevan un par de horas bebiendo, esta vez alguien ha llevado gaitas.

Aunque ese no es el caos que llega, solo es otra de las fiestas de mis vecinos, que acabará cuando la vecina del edificio de enfrente llame a la policía y les dé mi dirección, con lo que se me plantarán dos municipales en casa a las dos de la mañana preguntando si tengo alguna fiesta dentro, cosas que pasan.

No, el caos ahora mismo es una bola de pelo de unos cuatro kilos que está dando vueltas por la casa, es un caos que aun no tiene nombre, aunque mañana segura tendrá uno (mi madre se ha pasado la tarde buscando nombres de dioses mitológicos, qué cosas). El caos tiene forma de perro, esto si lo veo venir, de cruce de husky y mastín, la última idea de bombero de mis hermanas, porque un perro y dos gatas no es suficiente.

Y así estamos, ahora con las gaitas calladas, sustituidas por los timbales, veo que llegan tiempos interesantes. Al menos voy a tener material para escribir.

Ale, a escardar.

viernes, noviembre 23, 2012

Los clientes: Esa curiosa gente, parte 1

Pues eso, que la vida sigue, y yo sigo en crisis creativa, y no por falta de ideas, sino de ganas de plasmarlas.

Porque desde que dejé la beca aquella hará más de un año y he empezado a trabajar en una tienda de segunda mano he tenido una serie de momentos que vamos a tildar de surrealistas (serie por no decir culebrón, las series suelen tener 24 capítulos a lo sumo, y eso que tengo la curiosa habilidad de que los mejores pasen fuera de mi turno por lo que me cuentan), todos ellos gracias a los clientes, esa curiosa gente.

Así que voy a empezar una nueva serie para tratar a esta fauna a la que investigo como actividad (pseudo) intelectual, y a la que voy a ir categorizando a lo largo de los siguientes días. Hoy empezamos con dos, el sujeto control (a.k.a. Cliente Ideal), y el Niño de Papá.

Sujeto Control


También conocido como cliente ideal. Viene a ser lo que uno espera de alguien, comportamiento normal y racional. Pregunta, cuando le comentas escuchan y hacen caso, y cuando algo falla por su culpa lo asumen y y no pasa nada ("Oye, has pirateado el teléfono, eso anula la garantía y seguramente es el origen del fallo", "Ah, bueno, no pasa nada, gracias").

Como ya os imaginareis este sujeto es casi idílico (digo casi porque sí hay alguno suelto, según mis estimaciones uno de cada diez), y si la mayoría fuese así la vida, en general, sería mucho mejor, el sol brillaría más, todo sería mucho más sencillo, y la humanidad mucho más feliz...

Por desgracia esto no es así, y la cruda y dura realidad hace que estos sujetos escaseen. Si no uno no podría explicar las incontables situaciones a lo largo de la historia en las que si solo hubiese habido uno de estos sujetos implicados la cosa no habría acabado en un desastre. Ejemplo:

"La palabra dice azul oscuro." 
"Cómo que azul oscuro, es azul marino." 
"¡Hereje!" 
"¡Blasfemo!"

A cuchilladas desde ahí, y así incontables otros.

La historia está ahí, me da la razón, sólo hay que mirar, seres racionales tres gatos, haberlos hay los  pero se diluyen como gotas en el mar.

El Niño de Papá


Cámbiese papá por mamá, abuela, o cualquier familiar mayor a dos pasos generacionales de la criatura. Este sujeto no es nuevo para el que suscribe, ya tuvo que tratar con él cuando ejercía de profesor (mis reflexiones sobre esa época pasada aquí), y veo que la plaga no se extiende solo a la educación.

Todos los casos documentados de este tipo tienen el mismo patrón. Sujeto adolescente acompañado de sujeto no tan adolescente pero posiblemente de madurez similar (esa es la única explicación para su negación de la realidad sin entrar en patologías), van a la tienda entre dos y diez días después porque algo del dispositivo que han comprado (móvil generalmente) falla.

Ahora explicación rápida sobre estos trastos tecnológicos sobre un inexperto que le toca trabajar con ellos. Todos en el fondo vienen a ser planos, por muy complicados que parezcan los fallos vienen de cuatro cosas básicas  así que uno acaba teniendo más o menos controlado el por qué puede fallar cada cosa, y te sorprenderías de la cantidad de veces que es el tandem: manipulación/humedad/golpe.

Una vez visto el fallo, y cuando nos damos cuenta de que es responsabilidad del cliente (vamos a ilustrarlo con dos ejemplos, el del impúber con teléfono que no arranca por manipulación de software y el de la adolescente desfasada con teléfono que no suena, con los chivatos de humedad disparados), se lo comentamos, diciéndoles que evidentemente, la garantía no lo cubre, y aquí el chaval calla y el "adulto" habla. El discurso viene a ser siempre el mismo: su niño/niña nunca, jamás, en la vida, haría nada que estropease el teléfono, porque no hay nadie en todo el mundo más cuidadoso que él/ella. Da absolutamente igual que cuando les dieses el teléfono funcionase perfectamente, que la culpa es de todo el mundo (tuya especialmente) pero nunca de la inocente criatura, que por cierto te está mirando con cara de poker y una gotita de sudor corriendo por su cara mientras que tú no sólo mantienes tu expresión neutra, sino que se va formando una ligera sonrisa en tus labios.

¿Y cómo sonreír en estos momentos? Porque hay un recurso infalible ante una situación así donde el acuerdo es evidentemente imposible (el niño que no dice ni mu no ha hecho nada a ojos de dios y de su familiar, y tú no vas a pagar por el niño de los <&j@nes justificando una devolución que tiene que hacerse), y esa es la frase: No se preocupe, que lo mando al servicio técnico oficial. Al menos aquí te llevas una alegría al ver la cara de la inocente de cualquier cosa criatura perder todo el color.

Conclusión de nuestros dos ejemplo: Para nuestro intento de hacker un documento certificando que había manipulación de software (pero que el servicio técnico corrigió gratis, todos los tontos tienen suerte), y para nuestra bañista fotos del teléfono desmontado totalmente empapado, y fotos recuperadas de ella, que no se había acercado al agua, en alguna playa nacional (de levante si he de apostar). Y un total de cinco semanas entre envía los móviles, espora a que llegue, "adulto" llamando porque lo quiere ya hecho y están sufriendo una injusticia, etc...

¿Caerán los progenitores de sus nubecillas de algodón con respecto a esas criaturillas (viles y manipuladoras)? Lo dudo tanto.

Ale, a escardar.

lunes, marzo 28, 2011

El Reino de los Ciel... digo de los becarios

Siguiendo mi nueva tradición de un post cada seis meses (no sé si alguien lee esto aun, pero bueno, me da igual), ¡vamos allá!

¿Y de qué hablamos? Pues dado que me queda nada o menos en la beca, vamos a hacer un repaso de la labor maravillosa de los becarios de colaboración.

Lo más basico es ¿qué es un becario de colaboración? Dícese del estudiante al que le pagan X (donce X=miseria) por ayudar en lab
ores adminstrativas. Servidor es becario de "apoyo en aula
de informática" (luego explicamos las comillas).

Una vez tenemos la definición pasamos a decir lo que realmente es un becario: sujeto al que meten en un puesto donde tendría que haber un funcionario para que haga su función cobrando un tercio de lo que cobraría (con suerte). Así el que suscr
ibe va a presentarse en su nuevo puesto, pensando en un aula de informática y se encuentra no sabe muy bien como haciendo matrículas. Toda una experiencia en la cual uno empieza a alcanzar una revelación que a lo largo de los tres últimos años se ha ido haciendo más fuerte: si tienes hijos, edúcalos en casa, porque viendo a los futuros profesores...

Luego, como la gracia de esto es que el becario viene a ser un indefinido (ver foto adjunta), acabé tr
asladado a otro despacho, conocido generalmente como la Sección de Descoordinación. Ahí ya no sólo tocaba hacer el trabajo de un funcionario, sino encima supervisar a uno. ¿Por qué? Porque en este país a un funcionario no se le puede desped
ir (aunque con algunos eso no sería suficiente). Podría ponerme a escribir todas las escenas aberrantes, surrealistas y a veces escalofriantes que he visto (que por suerte no vivido, ya se sabe, factor caos, a mi alrededor pero no me afecta), pero me pasaría escribiendo toda la semana, y demasiado veneno habría como para verter de golpe.

La cuestión es que al final la cosa llegó a tal extremo que la cosa explotó. Lo cuál para los tres becarios que estábamos aquí metidos por aquel entonces (tres sí, cuando de inicio estaba yo sólo, pero es que todos los problemas en teoría era por falta de becarios, vamos, que eramos la panacea ante la incompetencia) creíamos supondría un cambio a mejor. Por muy inútil que fuese el nuevo jefe que nos pusieran, no podía ser peor ¿verdad?

Iluso que es uno. ¿Para qué meter alguien nuevo teniendo becarios? ¡Si son el comodín! Para sustituir un funcionario, dos becarios más. Ahora la (des)coordinación de un centro con cincuenta aulas y cerca de siete mil alumnos la llevan ¡cinco becarios! Curiosamente el servicio ahora funciona mejor, y me han desaparecido contracturas de la espalda. Aun así esto de que me paguen un tercio de lo que se gana en mi puesto, pues como que... no sé... duele.

En fin, maravilloso mundo este el de los becarios.
Ale, a escardar.

miércoles, agosto 25, 2010

Esos maravillosos propietarios (I)

No podíamos dejar de tratar a los dueños, en muchos casos mejores que los propios animalitos, pues como dijo Santiago Segura en esa gran película que es Airbag: "La culpa es de lo padres, que las visten como..." bueno, ya sabeis como acaba. Y es que los animales son a los dueños como los hijos a sus padres.

Empecemos por el que acaba de salir por la puerta: El Sabio.

Estos sujetos, aun siempre hablando con mucho respeto (que se entiende por frases como "Si yo respeto mucho lo que dices, porque tienes tus estudios") han de tener la última palabra, que será verdad siempre, por encima de todo lo que tú, tus estudios, y tus dotes diagnósticas digáis (esto se deduce de tener un perro de un año, muy activo según la dueña, totalmente aplatanado encima de la mesa y sin apenas reaccionar ante estimulos y él acabando la frase del paréntesis anterior con un "pero yo lo veo perféctamante").

En resumen, digas lo que digas, y hagas lo que hagas, el viene con su idea, y esa es la correcta. ¿Para qué van entonces al veterinario? Buena pregunta.

A esto añadámosle que el tipo entra en la clínica descalzo, con un pareo rosa, un sombrero de paja y una cerveza en la mano y no tenemos claro si borracho o colocado, y ya tenemos el conjunto completo para la anécdota del día de hoy.

Ale, a escardar.

jueves, agosto 19, 2010

Animales de satán

Vamos a usar esta denominación a partir de ahora para aquellos animales que por A o por B ponen en peligro la integridad del sufrido veterinario.

Para muestra un botón. Por un lado tenemos a los perros asilvestrados, dícese esos animales que se tienen en la parcela y sus amos ni los miran. Ejemplo de esto tenemos a una chow chow con mucha mala leche (normal en estos bichos que parecen un peluche, pero que son la antítesis de los osos amorosos en cuanto a caracter). Su mala leche no sería lo relevante en este caso, pero si el hecho de que la tuvimos que meter a quirófano con bozal. ¿Por qué? Una vez anestesiada, como reflejo casi le mete un bocado en la cara al sr Oyente cuando íbamos a trasladarla a quirófano. Perra de Satán.

Para seguir tenemos una gata de unos cinco kilos y medio (fuertecita que diría Cartman) que llevaba seis días sin defecar (seamos fisnos, que para algo tenemos estudios, o algo). Con eso es normal que el bicho estuviese un poco enojado. Los dueños nos aseguran que el animal es un poquito nervioso, pero nada del otro mundo. De primeras le haces una placa y todo bien, se abre el trasportín, lanza la zarpa, te acuerdas del gato, se desmonta el trasportin y lo coges sin mayor percance y se le hace la placa.

Dado que el felino estaba de heces hasta las cejas se decide operar, así que se repite la operación, abre trasportín, zarpazo, desmonta, mete al gato en jaula de hospitalización. Todo bien. Además, como ya estaba cataterizado por la veterinaria que nos lo remitió no hacía falta ni ponerle la vía. No iba mal la cosa, hasta que sacamos la jeringuilla con suero para comprobar la vía, y se desato el infierno.

Para cuando logramos meter al encantador animalito en la jaula de contención yo estaba bañado en pis de gato, el bicho estaba espurreando sangre de un mordisco que se dio en el labio y babas, y había perdido tres uñas y gracias que el Oyente llevaba guantes de cuero grueso. Necesitamos el triple de su dosis para sedarla y aun así aun seguía bufando y lanzando zarpas. Gata de satán.

Y con eso os hocéis una idea.

Ale, a escardar.

martes, agosto 17, 2010

Como placar un perro

A veces peco de exceso de confianza. Será porque en el fondo la mayoría de las cosas me salen bien al final.

Y así entra un amable sujeto en la clínica para vacunar a su perro, que seguía en el maletero de la ranchera. El tipo en cuestión podía ser el doble que yo y venía diciendo que no podía con el perro, a lo que el Oyente dijo que era una pesadilla. Cuando pregunto por el bicho en cuestión resulta ser un pastor de 22 kilos que no muerde pero se pone muy nervioso si ve una jeringuilla.

Razonamiento: perro que pesa un cuarto que yo, no muerde; en el peor de los casos le puedo a fuerza bruta. Iluso que puedo ser yo a veces.

Salgo de la clínica seguido de aquel que oye y bajo la atenta mirada del dueño del perro y otras cuatro personas que observan desde la cristalera, llego hasta el perro que, aunque un poco nervioso. Le tiendo la mano, hule, lame. todo correcto. Acaricio la cabeza, todo va bien. Lo traigo para mi, el otro sujeto saca una de las dos jeringuillas y ya está, tenemos al demonio de Tazmania.

El dueño tenía razón, morder no mordía. Pero los brazos hechos un cisco con las patas. Tras tres rounds ya me estaba planteando el meterme yo en el maletero del coche para un combate digno de la WWF (en mi mente, realmente sé que habría sido una imagen muy ridícula) cuando el simpático animal salta grácilmente del maletero por encima mío.

Milagrósamente el perro fue directo a los brazos del Oyente, y una vez en el aire, y con la ayuda del dueño conseguí ponerle los dos malditos pinchazos para luego volverlo a empotrar en el maletero antes de que se diese a la fuga, terminando con los aplausos de los espectadores.

Conclusiones:
  • El peso no importa
  • Un perro puede humillarte sin necesidad de un mordisco.
Ale, a escardar.

viernes, agosto 13, 2010

La loca de los gatos

Lo prometido es deuda (o no).

Igual que hay dueños de animales que te hacen reír (aunque sea de puro patetismo), hay otros que directamente te entran ganas homicidas. El que sigue es un ejemplo de ellos.

Tienes a una señora que te encuentras esperando a la puerta de la clínica con cara compungida, marido al lado y en manos de este un trasportín. Abres la clínica y te sigue adentro sin preguntar ni nada antes de que sea la hora de apertura, y aguarda con cara compungida.

Bajas, te cambias, subes y acompañas a la señora, al marido con cara de poker y al trasportín a la consulta donde descubres que dentro hay una gata con cinco cachorros. La mujer te cuenta la vida y la conclusión es que hay que eutanasiar a los seis (conclusión de ella, claro).

Se procede a la eutanasia con los llantos en todo el proceso de la mujer ("Ay mis gatos", "Ay mi hija", "Que me quiero morir"). Acaba el show, resto de clientes horrorizados y se le pasa la llantina dos segundos que dice con total tranquilidad "A la semana que viene te traigo a la madre", para luego irse sollozando con los seis cadáveres en el trasportin.

Hasta aquí, salvo por un par de detalles la historia sí podría dar lástima, pero claro, llega un punto en el que te enteras del trasfondo real y es cuando la mujer te empieza a caer mal. La sujeta en cuestión tiene un promedio de siete gatos en casa, todos enteros, algunos vacunados, otros no. Cada vez que alguno de los gatos tiene una camada los eutanasia, y cada vez que la proponen hacer una esterelización dice que no, que sufren. Ahora empieza a matar a las madres también, por quedarse preñadas.

Antes de ayer volvió con la madre de la anterior y sus cuatro cachorros, repetición de la jugada. Esta vez las frases además de las anteriormente mentadas era "Hay que me la están matando" y "Por qué tienen que pasar estas cosas, asco de mundo". Señora, nosotros no matamos a su gata, lo hizo ud, y el mundo es un asco en parte por gente como ud. Y encima en mitad del proceso volvió a parar el llanto para decir que en septiembre trae dos más. Allá se la coman antes, justicia poética.

Mañana: Cómo placar a un perro.

Ale, a escardar.

jueves, agosto 12, 2010

De teléfonos y sexo

Hoy estamos pletóricos, ya van dos.

Viendo las noticias a la hora de comer hemos visto la siguiente: Los usuarios de iPhone tienen más sexo.

Bien, todos sabemos que en verano las noticias escasean, y que han de cubrirlas con algo. Pero ¿era realmente necesario un estudio sobre la relación teléfono/sexo?

En este estudio dicen que si tienes un iPhone tienes más sexo tanto si eres hombre como mujer, seguidos por los que tienen un Blackberry, y en tercer lugar estarían los que tuviesen un Android (que no tengo ni idea de lo que es).

Apasionante, ¿verdad? Porque esto es de gran interés ¿para quién?

Uno puede pensar que esto es una campaña de marketing (pilla este telefono caro como el solo, pillarás más), porque cualquiera que trate de hacer pasar esto por un estudio sociológico tienes las mismas posibilidades de lograrlo como tuvo Mercedes Millá de lograrlo con Gran Hermano.

Ale, a escardar.

PD: Tengo un iPhone desde febrero y más no pillo, ¿quizá debería sacarlo más del bolsillo? ¿Para qué?

De prácticas y tal.

Pues tras un segundo cuatrimestre digno de un culebrón (por suerte yo era mero espectador), me he venido de "vacaciones" al pueblo del ilustre Oyente, para hacer algunas prácticas relacionadas con lo mio, que a veces es bueno recordar a lo que se quiere dedicar uno realmente.

Y así, tras dos semanas ya casi uno tiene alguna anecdotilla que narrar, pues lo "mejor" de esta profesión son los dueños, sin lugar a dudas.

Empezamos por ejemplo por un chaval de cierta localidad bien de Madrid que entra con su bulldog francés del que ves su ojo izquierdo y te entran los siete males. Luego habla el tipo y te dice que está preocupado por su ojo derecho. Al fin y al cabo lo del izquierdo ya llevas dos años con ello, para qué preocuparse ya. Al fin y al cabo el otro sólo llevaba mal dos meses.

Añadamosle a eso que la preocupación pareja al ojo era una verruga poco estética que tenía en el labio y ya vemos lo mucho que al chico de ropa de marca le importaba su perro más allá de su lucimiento.

Tras inspección de rigor (de la cual el dueño se medio escaqueo) vimos como el perro tenía la vascularización de ambos ojos hiperdesarrollada lo que resulta muy gracioso, porque nos dijo el chaval, con absoluta certeza en su voz, que lo de los ojos se debía a la falta de riego en el ojo producido por Leishmania, segun su veterinario habitual. Un gran hurra.

Al final el tipo se fue con el perro diagnosticado de ambos ojos, medicado y sin la verruga y cara de no haber sabido algo, y quejándose del precio (55 por todo, que se vaya a un medico privado a ver cuanto le cobrarían). Confiemos en la chica que le acompañaba para que se encargue del perro porque todo lo tonto que era él lo compensaba ella (el conjunto de veterinarios de aquí espera que sea su hermana, porque si es la novia iba a tener un gran defecto).

Y mañana la loca de los gatos (es muy tipico, pero siempre hay una).

Ale, a escardar.