Así que el lunes me lavanto a las siete de la mañana, haciendo un fresquito tan agradable como para llevar dos forros polares encima, me cojo las botas nuevas (porque para que me las iba a traer de España), el mono nuevo, comprado azul por joder, que aquí es obligatorio llevarlo verde, a ver si me dicen algo, y me meto la bata por si las moscas, porque claro, estos son más raros que un perro verde (que no azul), y me preparo mentalmente a hacer una palpación rectal a una pobre vaca.
Así llego con todos los bartulos a la zona de rumientes acompañado por la chica del piso de arriba, que además de cargar con todo lo anterior va con apuntes y utensilios de natación (lo que debe ser bañador, toalla y chabclas, imagino), que se pensaba quedar todo el día en el campus como una campeona (yo soy de la opinión que una retirada a tiempo nunca es mala, y que en casa se está mucho mejor) y nos encontramos con nuestros compañeros de prácticas.
Primer mosqueo: ¿Por qué nadie más lleva nada de botas, mono o una mísera bata? Eso, o los bolsos nuevos de mano disimulan muy bien su contenido.
Segundo mosqueo: ¿Por qué si las prácticas son a las 8:30 no aparece ni perrín hasta las 9? Luego apareció un tipo, que vino a ser el profesor o similar, encontando el mea culpa, diciendo que mañana llegará a la hora.
Tercer mosqueo: ¿Cómo es posible que las prácticas de obsterricia se hagan en una habitación con una mesa, 12 sillas y un ordenador? Pues porque me podía haber dejado todo mi nuevo y maravilloso vestuario en casa...
Y para colmo vienen a ser noi más ni menos que las prácticas de producción de una explotación bovina que hice hace dos años, pero en cutre, extremadamente cutre.
Total, que uno se mentaliza para perder tres horas y media cada mañana de estudio entre desplazamiento y tal, pero para lo que no se mentaliza uno (lo cual a la chica del piso de arriba aun la sorprende) es para lo de hoy.
Otra vez a las ocho y media en la puerta del edificio de vacas y esperamos, y esperamos, y esperamos, y cuarenta minutos después aparece un tipo con cara de chivo que nos pregunta que que hacemos ahí. Le decimos que somos de segundo de doctorado y que estamos esperando a que viniera el profesor para hacer las prácticas de Explotación Bovina. Dice que bien, pasa adentro, le sigue hasta donde están los otros del grupo y de repente el tipo se pone verde en plan Hulk y empieza a gritar (además hacia mí). Claro, si el tipo pensaba que un sujeto como yo se iba a sentir intimidado por un tipo que...
- Tiene cara de chivo.
- No entiendo ni papa de lo que está diciendo.
- Basicamente me importa un bledo.
En fin, lo que uno tiene que aguantar.
Ale, a escardar.








