A estas alturas pocas cosas sorprende, y teniendo en cuenta la de porquería que se ve por internet quieras o no, pues menos. Y es que la publicidad por internet es una constante en nuestra existencia en estos momentos. Página a la que vayas página que tendrá sus banners, pop-ups, o similares de toda índole o condición.
Pitonisas, secretos para el cuerpo perfecto, productos de bricolage infalible, y otras tontadas similares, amen de todos los complementos para hacer a todo hombre más feliz con su entrepierna y una gran cantidad de descuentos en todos los fármacos que puedas imaginar, hata llegar a todos los juegos online mmorpg que todos ellos tienen los mejores gráficos que has visto, mejores incluso que pokemon, ya ves tú.
Luego están los típicos ganchos de los sorteos, desde coches hasta tarjetas de residencia por la cara te ofrecen, pasando por las felicitaciones porque tu ip ha sido escogida entre todas para llevarte un fantástcio premio (debo de ser un tipo realmente afortunado, pues me han tocado ya unas cuantas veces, y desde ordenadores distintos).
Y uno ya habituado a todos estos simplemente los ignora... hasta que ve esto:
"Soy San Antonio, santo de la suerte, y quiero que tengas mi revista".
Vale, la religión (más bien su práctica) no es fruto de mi devoción, pero este anuncio es la bomba, analicemos el porqué:
Ale, a escardar.
Pitonisas, secretos para el cuerpo perfecto, productos de bricolage infalible, y otras tontadas similares, amen de todos los complementos para hacer a todo hombre más feliz con su entrepierna y una gran cantidad de descuentos en todos los fármacos que puedas imaginar, hata llegar a todos los juegos online mmorpg que todos ellos tienen los mejores gráficos que has visto, mejores incluso que pokemon, ya ves tú.
Luego están los típicos ganchos de los sorteos, desde coches hasta tarjetas de residencia por la cara te ofrecen, pasando por las felicitaciones porque tu ip ha sido escogida entre todas para llevarte un fantástcio premio (debo de ser un tipo realmente afortunado, pues me han tocado ya unas cuantas veces, y desde ordenadores distintos).
Y uno ya habituado a todos estos simplemente los ignora... hasta que ve esto:
"Soy San Antonio, santo de la suerte, y quiero que tengas mi revista".
Vale, la religión (más bien su práctica) no es fruto de mi devoción, pero este anuncio es la bomba, analicemos el porqué:
- Un santo te pide algo directamente, ¡que no es que te digan que demuestres tu devoción al santo, que te habla el directamente!
- Ese santo no solo se te dirige en persona... además de eso tiene revista propia, como cuando aparece cualquier chupacamarás de esos del corazón presentando sus memorias o algo así, y además quiere que tu la tengas.
- Seguida de esa frase ponía "Hazte con su medalla por 10 € al año". Primero te venden que es voluntad del santo que tengas la revista, y luego te dan una medalla por un año de suscripción. ¿Y a los dos años el pin? (A los tres diplomatura, está claro.)
Ale, a escardar.

