Siguiendo mi nueva tradición de un post cada seis meses (no sé si alguien lee esto aun, pero bueno, me da igual), ¡vamos allá!
¿Y de qué hablamos? Pues dado que me queda nada o menos en la beca, vamos a hacer un repaso de la labor maravillosa de los becarios de colaboración.
Lo más basico es ¿qué es un becario de colaboración? Dícese del estudiante al que le pagan X (donce X=miseria) por ayudar en lab
ores adminstrativas. Servidor es becario de "apoyo en aula
de informática" (luego explicamos las comillas).

Una vez tenemos la definición pasamos a decir lo que realmente es un becario: sujeto al que meten en un puesto donde tendría que haber un funcionario para que haga su función cobrando un tercio de lo que cobraría (con suerte). Así el que suscr
ibe va a presentarse en su nuevo puesto, pensando en un aula de informática y se encuentra no sabe muy bien como haciendo matrículas. Toda una experiencia en la cual uno empieza a alcanzar una revelación que a lo largo de los tres últimos años se ha ido haciendo más fuerte: si tienes hijos, edúcalos en casa, porque viendo a los futuros profesores...

Luego, como la gracia de esto es que el becario viene a ser un indefinido (ver foto adjunta), acabé tr
asladado a otro despacho, conocido generalmente como la Sección de Descoordinación. Ahí ya no sólo tocaba hacer el trabajo de un funcionario, sino encima supervisar a uno. ¿Por qué? Porque en este país a un funcionario no se le puede desped
ir (aunque con algunos eso no sería suficiente). Podría ponerme a escribir todas las escenas aberrantes, surrealistas y a veces escalofriantes que he visto (que por suerte no vivido, ya se sabe, factor caos, a mi alrededor pero no me afecta), pero me pasaría escribiendo toda la semana, y demasiado veneno habría como para verter de golpe.
La cuestión es que al final la cosa llegó a tal extremo que la cosa explotó. Lo cuál para los tres becarios que estábamos aquí metidos por aquel entonces (tres sí, cuando de inicio estaba yo sólo, pero es que todos los problemas en teoría era por falta de becarios, vamos, que eramos la panacea ante la incompetencia) creíamos supondría un cambio a mejor. Por muy inútil que fuese el nuevo jefe que nos pusieran, no podía ser peor ¿verdad?
Iluso que es uno. ¿Para qué meter alguien nuevo teniendo becarios? ¡Si son el comodín! Para sustituir un funcionario, dos becarios más. Ahora la (des)coordinación de un centro con cincuenta aulas y cerca de siete mil alumnos la llevan ¡cinco becarios! Curiosamente el servicio ahora funciona mejor, y me han desaparecido contracturas de la espalda. Aun así esto de que me paguen un tercio de lo que se gana en mi puesto, pues como que... no sé... duele.
En fin, maravilloso mundo este el de los becarios.

Ale, a escardar.
