Bien, primeros siete días los pasé en una residencia así por pura chiripa. Uno se mentaliza a pagar el albergue juvenil a la nada desdeñable cantidad de 17,60 euros la noche (la juventud está forrada), cuando me encuentro con un grupo de italianas que han de hacer un “viaje de urgencia” a Italia y deben dejar la residencia que ya habían pagado (al día siguiente me las tope en la uni, que una es veterinaria, viaje relámpago ya se sabe). Así que acabe en la Residencia Rhul, céntrica ella y con vistas de relacionarme con gente de múltiples nacionalidades.
Estas numerosas nacionalidades acabaron siendo españoles, porque hay algo así como más de 200, y la mitad en la residencia de marras (aunque también había algún italiano, unos canadienses, que no tienen la cabeza partida, y un irlandes, pero belgas, lo que se dice belgas rien de rien).
Así que para esto nos hemos ido a las chimbabas, para seguir escuchando español en el bus, en la uni, en el supermercado: una plaga, y cada día llegan más.
¿Así cómo va uno a prender francés? Simple, volviéndose un antisocial enfocado. Y por suerte ya lo soy.
Ale, mañana más.
28/09/06
Hace 8 años

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