Una semana más, otro examen en ciernes y el final se acerca. La vida tiene una monotono color examen, pero aun así alguna escapada hacemos.
Para empezar el viernes nos fuimos a ver Piratas del Caribe 3, a los Kinepolis de aquí. Todo un acierto, pues debe ser de las 3 partes la que más hablan o, a lo mejor, el hecho de haberla visto en un perfecto francés del cual no entendía ni la mitad hizo que me diese esa sensación. Además los belgas se ve que el termostato no lo tienen muy bien puesto, pues hemos pasado de helarnos en todas las veces anteriores a entrar en la sala Infierno. Podrían anunciar que es cine y sauna, a lo mejor captaban más clientela.
Días siguiente, fiestas en Pierrose, con obra de teatro incluida, que estaba dentro de la campaña: "Con la extrema derecha el blanco eres tú". La obra, del Grupo de Teatro La Saca, salamantinos ellos, se llamaba Führer, y trataba sobre el holocausto nazi. Más que teatro era un performance en el que los actores paseaban entre le publico con zancos y sobre tarimas que se movían. De aquí sacaremos una del las frases del fin de semana: "Joder, para ser una obra contra los nazis lo que más fardaba era cuando llegaban ellos". La verdad es que tenía un punto concierto tecno industrial, con fuegos artificiales bastante curioso.
Luego paseo por las fiestas (cuesta arriba, siempre arriba), y vuelta a casa a una hora prudencial.
el día siguiente, usease ayer, fue el día de la Sandía. Nos trasladamos al Legokot, y tras una obra de ingieniería por parte de Vero con elementos tales como una sandía de 4 kilos, 9 pajitas, una botella de Cointreau, zumo de piña y un mono en una palmera tuvimos un coctel tamaño familiar, aderezado de cachimba, y conversaciones sobre la infancia (o algo). Si es que los domingos son para relajarse, día de guardar.
Y ya volvemos al lunes, día anodino en general salvo porque cuando estás desayunando llaman a la puerta, abres con el pantalón del pijama por toda vestimenta y te encuentras con un tipo con la chaqueta de Belgacom. Entonces lo primero que se te pasa por la cabeza: "Joder, el gilipollas del dueño no ha pagado el teléfono y nos lo cortan."
Pues no, resulta que el no por ello menos gilipollas del dueño (quiza además habría que añadirlo el termino cabronazo) no nos había avisado que los nuevos propietarios de la casa venían a echarle un ojo (casualiadades de la vida que vinieran a limpiar este sábado después de 26 días sin aparecer).
Así que subitamente me encuentro tomándome tostadas mientras que cinco tipos se dedican a revisar el estado de las paredes y a descubrir puertas tapiadas. Ni que decir tiene el rebote de la chica del piso de arriba, que fue tal, que los tipos nos han dado sus llaves a nosotros para que nos las quedemos. Ahí queda eso.
Vida maravillosa la de un estudiante de alquiler.
Ale, a escardar.
PD: No sé que le pasó a la entrada anterior que no deja comentarla, pero parece que esto ha vuelto a la normalidad.
Hace 8 años

1 maullidos
Pues vaya chusta, porque yo quería comentarte algo pero ya se me ha olvidado...
La sandía está rica, pero me gusta más el melón con ron.
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