Otra semana más y otro examen menos. Ya puedo decir que me he quitado Enfermedades Parasitarias, con un gran control sobre los mecanismo de acción, pero con ciertas dificultades para los nombres, según el buen profesor. Así que primero de los orales fuera, quedan tres y bajando (y el viernes todo apunta a sodomía, y yo aquí, escribiendo).
A parte de esto mi vida en general es bastante monótona, hacer que estudio, la compra, y una peli de vez en cuando. Lo más peculiar que me ha ocurrido es ir tranquilamente por la calle y ver que viene por enfrente un tipo con gorra una espada desenvainada en la mano, que va y se mete en Le Carré. Aunque la curiosidad casi me puede, decidí que no era buen momento para jugarse un miembro por el simple hecho de ver que pasaba, que al final debió de ser poco, porque si un loco se lía a espadazos en la zona de salidas creo que hasta yo me enteraría.
Así que como yo tengo poco que contar voy a relataros hoy la vida de otros. Ya os he hablado más de una vez, y más de dos, de dos sujetos extremeños que han acabado "estudiando" aquí conmigo. También es muy posible que os haya hablado de su kot (aka Legokot), Boulevard d'Avroy 13, un edificio de oficinas convertido en edificio de habitaciones para estudiantes. Da la casualidad que ese sitio fue el primero que fui a ver en su día, allá por un 15 de septiembre hace unos diez meses. El sitio en sí a primera vista no estaba muy mal, las habitaciones eran enormes, y aunque había obras en marcha nos dijo que acababan en nada o menos. Cada habitación tenía su propia mini-cocina, nevera, lavabo y ducha (vamos, ideal para autistas). Y todo esto por el módico precio de 295 y 325 euros. En cuanto dijo esa cifra, dijimos que a otra cosa.
Luego se confirmó lo sabio de nuestra decisión a medida que estos dos sujetos nos relataban los sucesos del edificio en cuestión. Sus otros habitantes: las cucarachas, los suelos que se hunden, las luces automáticas que no funcionan (de esto he visto desde atar un cordel al sensor de movimiento hasta el viejo sistema de la escoba, basando por bombardeo de petardos, y ni por esas), las duchas eran duchas móviles de obras, y así un largo etcétera.
Así que después de hartarse de protestar al encargado, un siciliano llamado Giovanni, y ver que no les hacia ni puto caso pasaron a pagar un mes sí y otro no, hasta que se cansaron del todo y pasaron al un mes no y al otro tampoco. Teniendo en cuenta que ellos pagaban la friolera de 500 euros por la habitación, hace que finalmente debieran una cantidad nada desdeñable. Además, súmale que fueron convenciendo al resto de sus compañeros de piso de lo justa de su protesta y todos fueron dejando de pagar, hasta sumar más de cuatro mil euros de deuda entre todos (ahí es nada).
La cosa parecía que iba a salir bien y que a un mes de terminarse el ERASMUS se iban a salir con la suyas, pero hace una semana la situación dio un vuelco: apareció el siciliano avisando que o la gente pagaba o les echaba en cuatro días (léase, el viernes pasado). Eso ocasionó en primer lugar una salida en masa del piso de la mayoría de los ocupantes salvo, evidentemente, de nuestros dos protagonistas, que decidieron que un siciliano de aspecto mafioso y que se dedica a pegar a la gente los fines de semana no los iba a amedrentar, aun con sus muchas visitas con griterio incorporado, comentando las insanas habitudes de los habitantes del piso (que las diez no son horas para cenar, ¡qué insensatez, pardiez!).
Así pues cuando el viernes llegó el sujeto de Sicilia nuestros héroes del día estaban ahí plantados esperando y les dijo lo siguiente: el lunes va a venir el propietario, que vosotros no sabéis quién es él, que tiene más pisos y va a venir con dos que os van a abrir la cabeza y con una profesora de la universidad. Lo de la profesora de la Universidad así como que te quedas a rayas. Lo primero que le viene a una a la cabeza es que los dos tipos les sujetan mientras que la profesora les da una lección intensivo de física cuántica, que puede ser doloroso, pero como tortura la veo poco eficaz. Luego resulta que la misión de la profesora de turno era conseguir todos los datos de nuestros ídolos del momento (total, como que son tan fáciles de conseguir, se ve que este tipo no ha pasado mucho por la universidad, y no sabe lo mal organizado que está todo).
Así pues lo más cabal fue tocar una retirada y ahora están instalados en la Ruhl, donde yo comencé, consultando con abogados. Para acabar nos vamos a quedar con la frase de Antonio cuando dejaba el edificio: "Una lastima acabar así... con 1500 euros más en el bolsillo".
Ale, a escardar.
Hace 8 años

1 maullidos
"Ya puedo decir que me he quitado Enfermedades Parasitarias, con un gran control sobre los mecanismos de acción"
¿Cómo se dice "matarlos a todos" en francés?
Otra cosa, tú mezclándote con abogados? qué rarooooo....
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