Las costumbres es algo inherente a todo el mundo a cualquier nivel, cambian, aparecen y desaparecen, pero siempre las encontraras. Hay pequeñas costumbres de carácter local como vienen a ser los paseos Moncloa-Atocha que el hombre con patillas y yo mismo nos pegamos en exámenes, o el santo deber de coger todos los lapices posibles cuando vas al Ikea, y luego pasamos a otras grandes costumbres como pueden ser los toros, con toda su parafernalia, retractores y defensores.
¿Y a que viene esto? Pues a que hay costumbres que aun siguen vivas y me sorprenden. Ya la de la castidad hasta el matrimonio es conocida y circulan historias, luego está la versión mayor de "ya tenemos casa, pero no podemos mudarnos hasta que nos casemos"... y el piso ahí, deshabitado, y tanta gente necesitada. Pero claro, luego te encuentras con que se siguen haciendo peticiones de manos a los padres y ahí ya si te descuadras.
¿Y qué es una petición de mano? Porque claro, la imagen que tenía yo de este evento social tiene a los protagonistas vestidos del siglo XIX, y claro, es desconcertante. Aun así, a pesar de que el vestuario y el tema de la dote han variado, el resto se ve que no mucho. Y me pregunto yo... si tú te quieres casar con alguien ¿al resto del mundo que más le da?¿Por qué tienes que ir a que te de el visto bueno la familia de tu futura esposa cuando ya has logrado que la haga la susodicha(que en determinados casos ya de por si debe ser un logro milagroso)?
Vale que en teoría es un acto protocolario (recalco lo de en teoría, porque ya a estas alturas vete tú a saber), pero tú hazte una idea de la situación, el novio va con su familia (padres y hermanos) a casa de sus futuros suegros (donde se habrán reunido familiares añadidos, desde tíos y tías a abuelos) a pedir la mano de la chica que te habrás estado tirando desde hace un par de años mínimo, y claro, imagínate el progresismo de una familia que hace esto... las miradas pueden ser dignas de un estudio sociológico.
Añádele el posible choque entre futuros cosuegros, pues en teoría se conocen en ese momento, y un espectador podría llevarse unas palomitas y disfrutar de la situación. Lo malo es que dada la hipocresía reinante lo más divertido serán las conversaciones particulares de después del evento, pues todo el mundo conoce la tradicional costumbre de este país de poner a parir por la espalda.
En fin, y lo que nos queda por ver. A escardar.
¿Y a que viene esto? Pues a que hay costumbres que aun siguen vivas y me sorprenden. Ya la de la castidad hasta el matrimonio es conocida y circulan historias, luego está la versión mayor de "ya tenemos casa, pero no podemos mudarnos hasta que nos casemos"... y el piso ahí, deshabitado, y tanta gente necesitada. Pero claro, luego te encuentras con que se siguen haciendo peticiones de manos a los padres y ahí ya si te descuadras.
¿Y qué es una petición de mano? Porque claro, la imagen que tenía yo de este evento social tiene a los protagonistas vestidos del siglo XIX, y claro, es desconcertante. Aun así, a pesar de que el vestuario y el tema de la dote han variado, el resto se ve que no mucho. Y me pregunto yo... si tú te quieres casar con alguien ¿al resto del mundo que más le da?¿Por qué tienes que ir a que te de el visto bueno la familia de tu futura esposa cuando ya has logrado que la haga la susodicha(que en determinados casos ya de por si debe ser un logro milagroso)?
Vale que en teoría es un acto protocolario (recalco lo de en teoría, porque ya a estas alturas vete tú a saber), pero tú hazte una idea de la situación, el novio va con su familia (padres y hermanos) a casa de sus futuros suegros (donde se habrán reunido familiares añadidos, desde tíos y tías a abuelos) a pedir la mano de la chica que te habrás estado tirando desde hace un par de años mínimo, y claro, imagínate el progresismo de una familia que hace esto... las miradas pueden ser dignas de un estudio sociológico.
Añádele el posible choque entre futuros cosuegros, pues en teoría se conocen en ese momento, y un espectador podría llevarse unas palomitas y disfrutar de la situación. Lo malo es que dada la hipocresía reinante lo más divertido serán las conversaciones particulares de después del evento, pues todo el mundo conoce la tradicional costumbre de este país de poner a parir por la espalda.
En fin, y lo que nos queda por ver. A escardar.

