Lo que se lee aquí

Gentuza que entra

Otros sujetos de dudosa condición

Birras en la saca

  • Affligem Tripel
  • Alt Pott`s Lanbierç
  • Bobeline
  • Bon Secours
  • Brigand
  • Brugge Tripel
  • Brugs
  • Bush
  • Carlsberg Elephant
  • Chimay Bleu
  • Chimay Tripel
  • Ciney Blond
  • Cuvée des Trolls
  • Duchesse de Bougogne
  • Duvel
  • Ename Tripel
  • Florival Brune
  • Gordon Finest Scotch
  • Grimbergen Triple
  • Grimbergen Optimo Bruno
  • Hapkin
  • Hoegaarden Blanche
  • Hoegaarden speciale
  • Jupiler
  • Kaastel Brune
  • Keizer Karel Charles Quint
  • Kronenbourg 1664
  • Kwak
  • La Blonde du Hana
  • La Divine
  • La Hervoise
  • La Mervilleuse de Chevremont
  • Leffe Blonde
  • Leffe Brune
  • Leffe Radieuse
  • Lindermann's Faro Lambic
  • Lindermann's Kriek
  • Malmedy Blonde
  • Maredsous 10
  • Martin's Pale Ale
  • Moinette Brune
  • Mort Subite Framboise
  • Mort Subite Gueuze
  • Nastro Azzurro
  • Orval
  • Palm
  • Palm Royal
  • Ploquette
  • Père Abbé Brune
  • Reissdof Kölsch
  • Rochefort 10
  • St Feuillien
  • St Louis Premium Kriek
  • St. Bernardus Abt 12
  • Timmeman Pêche Lambic
  • Tongerlo Christmas Blonde
  • Tongerlo Tripel
  • Tripel Karmeliet
  • Tuborg Gold
  • Val-Dieu Blonde
  • Val-Dieu Brune
  • Westmalle
  • White Bread Extra Stout

Frases míticas, célebres, o absurdas (o cualquier combinación)

GV: ¿escrúpulos? ¿Hemos tenido de eso alguna vez?
Pablo: Sí hombre, si yo tengo muchos, pero sin estrenar.

Luismi: Pues venimos de clase con los de Ghost.
GV: ¿Ein?
Luismi: Sí hombre, el Patrick Swayze y Whoppi Golberg... pero en tío... y con bigote... bueno, vamos, que es negro.

Anita: Si os da palo pegar a la puta, a la puta la pego yo (clásico recurrente cuando aun era Ana la chica feliz).

François: Bonjour, je suis François.
Joel: Bonjour, je suis portugues.

(Tras tres horas dando vueltas sin sentido a altas horas de la madrugada en Budapest)
GV: La verdad es que no sé como me estáis siguiendo si todo el mundo sabe que cuando voy borracho no sé ni donde estoy puesto.
Pablo: ¿Y eso por qué no lo has dicho antes?
GV: Porque así es mucho más divertido.

Hombre de Patillas: No estamos tarados, tenemos una gran vida interior. (Si aquí el que no se consuela...)

Chica del Piso de Arriba: Pues hombre, si va y se te queda la mitad fuera, como que no tiene gracia (cuestión de tamaños).

Pablo:Tenía un amigo imaginario, pero se invento un amigo real para evitarme (a veces pasa).

Luismi: El periné está flipante (o algo).

Rebe: De joven quería ser rubia, pero no lo conseguí (problemas de personalidad).

Simone: Me corro cagando (eso es quedarse en la fase fecal).

Chica del Piso de Arriba: Si soy mala no puedo decir que soy mala porque dejaría de ser mala (sobre el mal... y el mal).

Pablo: Si a los 8 años me hubiese masturbado, lo habría hecho pensando en Pippi Laustrum (sobre pelirrojas y el morbo).

GV: Vino antes de navidad, en el puente de mayo (problemas temporales).

Luismi: Dios es tres: padre, hijo y paloma (reescribiendo dogmas...).

Pablo: Si Padre, Hijo y Paloma son el mismo, y la paloma fecundo a la virgen, es como si yo fecundo a mi madre y salgo yo mismo (...y derrumbando testamentos).

Vero: Dejame el culo, que quiero mojar galletas (no voy a hacer ningún comentario).

Luismi: El Papa es como un paqui, abre 24 horas (¿para qué decir más?).

Pablo: No considero que una persona tenga valor moral, mucho menos un feto (razón de peso para el aborto).

GV: Estamos desorientados, desubicados y desinformados.
Luismi: Tres razones de peso para irnos a un local de strip-tease.

Antonio: YO no soy católico, soy protesico (por decir algo).

GV: Todavia aprecio mis cojones (pero dadme tiempo).

Chica de la habitación de arriba: A mi se me masturba, pero solo cuando quiere (está bien eso).

Hombre de Patillas: ¿Es que te crees que mi polla es un periscopio? (Momentos íntimos, y confusión de cavidades).

Querida Conciencia: Estoy como borracha y no he bebido nada. Debe ser porque he hablado mucho, y no me ha llegado oxigeno al cerebro
(X años de carrera, y llegas a conclusiones así de fascinantes).

Cierto sujeto con dudosa autoridad:
Alguien tenía que haber impedido qe nos equivocasemos (eso es tirar balones fuera y lo demás es tontería).

Estamos trabajando en ello

En obras, perdonen las molestias, o no.

Seguimos trabajando en ello

Y no hago más que ver codigos raros y no sé que estoy haciendo.

O hacemos que trabajamos en ello

Porque como se me vuelva a descuadrar esto voy a empezar a gritar.

Realmente no sé lo que estoy haciendo

Y no debería haberme tomado esas pastillas raras... pero ya es tarde.

Soy veterinario, no informático, la voy a acabar liando

Y si sale algo ardiendo, casi seguro que no será mi culpa.

miércoles, abril 01, 2009

Los bancos y yo, yo y los bancos

Los bancos me odian, lo hacen casi tanto como yo les odio a ellos. Es así y no se puede discutir.

Estaba yo hace sábados yendo con el pequeño Moli cuando me di cuenta de que para comprar pizzas conviene tener dinero, así que le usé de guía turístico hasta el Caja Madrid más cercano. Todo iba según lo planeado hasta que metí la tarjeta en el cajero y aquello empezó a sonar como si de una alarma de amenaza nuclear se tratase. Mal asunto. Recuperados del susto inicial miramos la pantalla y resulta que de buenas a primeras mi tarjeta ha sido retenida por acusa sin concretar. Así pues llamada al banco, anular tarjeta y a esperar entre tres y siete días para otra.

Y llega hoy, algo más de siete días después, y seguimos sin tarjeta, y uno tiene la necesidad de tener dinero para comprarse abonos de transporte y esas minudeces. Por ello, en un momento de lucidez me acuerdo que enterrada por algún lado tengo una libreta. Así salgo todo feliz (o algo así) con mi libreta al banco la meto en el cajero y... repetición de la jugada, ruido infernal y yo sin libreta. Así que otra llamadita, otra anulación y entro en la oficina un poco menos feliz.

Allí cojo el numerito y veo que tengo por delante a ocho amables sujetos. Poco a poco la gente pasa por una de las dos ventanillas, mientras que el amable señor que está en la otra habla, y habla, y habla, y no se va, y mientras rezo porque no toque otro sujeto igual en la que va a más o menos velocidad. Rezar es malo, alguna vez lo habré dicho, porque ahí llegó él. Miro el reloj, y el margen holgado de tiempo con el que había salido ya no es holgado, y de hecho empieza a no haber margen.

Finalmente llegó a ventanilla, recuperan mi cartilla y resulta que el modelo es antiguo y por eso me la han retenido. Ventajas de usar la oficina de Internet que tanto publicitan, que no te avisan. Así que me da una nueva, más hortera que la anterior y salgo al cajero. Una vez más introduzco la cartilla, y cuando le digo que quiero sacar dinero... nooo, no se lo traga, pero me dice que la cartilla no está activa. Otra vez, y de ningún buen humor ya, entro en la oficina. Volvemos a coger el numerito, volvemos a mirar al grupo de amables sujetos y veo que de tener ocho delante como antes, ahora son once. Miro el reloj y mi buen margen a pasado a ser tardanza.

Visto lo visto oteo el horizonte y veo como un hombre se levanta de una de las mesas, así que haciendo un zigzag me plantó enfrente del oficinista de turno antes de que pueda reaccionar, contándole mi vida, la reunión a la que no llego y esas cosas. Así resulta que me dice que mi libreta no está autorizada para sacar dinero. A lo cuál me quedo pensando en el momento, no hace ni veinte minutos, en el que le he dicho al compañero de este sujeto: "Mire, es que iba a sacar dinero con la libreta y me la ha retenido", para añadir poco después "Ahora ya podré sacar el dinero para el abono, primero de mes es lo que tiene." El compañero, muy avispado, se ve que no era.

Así pues le digo al hombre qué es lo que hay que hacer para autorizar la libreta, y el hombre, muy amable me dice que autorizarla, a lo que me veo añadiendo un: "Pues lo autorizo". Suena fácil, ¿verdad? Sí, pero no contasteis con los elementos. Ese fue el momento en que la impresora le dio por estropearse, así que allí seguía, mirando el reloj pasar mientras el hombre intenta imprimirme la clave en algún lado. Finalmente lo consiguió, y a la tercera en el cajero fue la vencida, pero allí se fue casi una hora de mi vida.

Y digo yo, si estamos metidos en la que estamos metidos por los bancos, ¿no tendrían al menos que replantearse su eficacia a todos los niveles?

En fin, a escardar.

martes, febrero 10, 2009

Costumbres

Las costumbres es algo inherente a todo el mundo a cualquier nivel, cambian, aparecen y desaparecen, pero siempre las encontraras. Hay pequeñas costumbres de carácter local como vienen a ser los paseos Moncloa-Atocha que el hombre con patillas y yo mismo nos pegamos en exámenes, o el santo deber de coger todos los lapices posibles cuando vas al Ikea, y luego pasamos a otras grandes costumbres como pueden ser los toros, con toda su parafernalia, retractores y defensores.

¿Y a que viene esto? Pues a que hay costumbres que aun siguen vivas y me sorprenden. Ya la de la castidad hasta el matrimonio es conocida y circulan historias, luego está la versión mayor de "ya tenemos casa, pero no podemos mudarnos hasta que nos casemos"... y el piso ahí, deshabitado, y tanta gente necesitada. Pero claro, luego te encuentras con que se siguen haciendo peticiones de manos a los padres y ahí ya si te descuadras.

¿Y qué es una petición de mano? Porque claro, la imagen que tenía yo de este evento social tiene a los protagonistas vestidos del siglo XIX, y claro, es desconcertante. Aun así, a pesar de que el vestuario y el tema de la dote han variado, el resto se ve que no mucho. Y me pregunto yo... si tú te quieres casar con alguien ¿al resto del mundo que más le da?¿Por qué tienes que ir a que te de el visto bueno la familia de tu futura esposa cuando ya has logrado que la haga la susodicha(que en determinados casos ya de por si debe ser un logro milagroso)?

Vale que en teoría es un acto protocolario (recalco lo de en teoría, porque ya a estas alturas vete tú a saber), pero tú hazte una idea de la situación, el novio va con su familia (padres y hermanos) a casa de sus futuros suegros (donde se habrán reunido familiares añadidos, desde tíos y tías a abuelos) a pedir la mano de la chica que te habrás estado tirando desde hace un par de años mínimo, y claro, imagínate el progresismo de una familia que hace esto... las miradas pueden ser dignas de un estudio sociológico.

Añádele el posible choque entre futuros cosuegros, pues en teoría se conocen en ese momento, y un espectador podría llevarse unas palomitas y disfrutar de la situación. Lo malo es que dada la hipocresía reinante lo más divertido serán las conversaciones particulares de después del evento, pues todo el mundo conoce la tradicional costumbre de este país de poner a parir por la espalda.

En fin, y lo que nos queda por ver. A escardar.

lunes, enero 19, 2009

Sobre noticias y tal

ya en semana de examenes seguimos en nuestra línea, y el mundo tambien. Prueba de ello es que nos llega una noticia del otro lado del charco con el siguiente titular:Una anciana atropella a un motorista pero huye porque tiene cita en la peluquería (20 minutos).

Hay un par de cosas que sorprenden de esto. La primera es que sea noticia. Al fin y al cabo, a mi qué más me da que una chalada de 77 años de Florida atropelle a un motorista. Al fin y al cabo aquí pasan cosas mucho más interesantes que no salen a la luz (es el mismo planteamiento que con las películas ¿por qué aquí nos llega toda la colección de películas "Movie" y nosotros no exportamos esas grandes basuras como "Compañeros, la película"?). Va a resultar que es más interesante las estupideces americanas que las vergüenzas propias (o mejor dicho, se prefiere no saber lo mal que tiene uno el patio).

Luego está el hecho de que la gente parece no haberse dado cuenta del egocentrismo de la tercera edad (y no solo me refiero a ejemplos propios). Si vas en el autobús con cinco asientos vacíos y se te queda una señora mitrando fijamente con cara de perro porque estás en su sitio, ¿cómo no se iba a ir la buena mujer tras el atropello si tenía cita con el peluquero?, ¿estamos locos?

Ahí os lo dejo, a escardar.

jueves, enero 15, 2009

¡No hay dolor!

Bueno, sí lo hay. Hemos vuelto a entrenar después de mes y de inactividad y hoy no hay que me mueva. Pero bueno, el dolor te hace más fuerte, o te mata... que para el caso.

Y cambiando de tercio, un año nuevo, nuevos examenes en siete día y otras navidades que se han dejado atrás. La verdad es que cada año las navidades se tornan más mustias, aunque por suerte pasan más rápido, aunque creo que esto es aplicable al tiempo en general.

En general hastio, mque viene a ser la tónica de los últimos ¿dos años? mezclado con momentos absurdos como el descubrimiento de que no hay nada peor que tener turno de tarde después del vino de Navidad del Decano, o esa Nochevieja tirada en casa con un Gato Volador reventando el Tekken 5 hasta las ocho de la mañana.

Al menos volvemos a entranar, con un poco recuperamos algo de forma, que ayer en el kimono me veía como una morcilla azul y no quedaba muy estético, además de que se me subió el gemelo en mitad de una llave... y tampoco quedo muy vistoso eso tampoco. Ahora solo queda que el estudio rinda un poco y mira... casi seré una persona de provecho.

miércoles, diciembre 10, 2008

Y la vida da vueltas

Pues sí, eso es lo que hace. Y es que cuando menos te lo esperas te llega una noticia que hace que te quedes pasmado, y sin saber exactamente como tomártelo... Y además cuando te llegan te alcanzan de la forma que menos lo esperas.

Y aquí estoy, sentado y reflexionando, cosa que en los últimos años he preferido no hacer por diversos motivos, pues una cosa es divagar y otra reflexionar, no confundamos. Y me doy cuenta de que las cosas ahora no han cambiado tanto pero sí lo ha hecho mi enfoque, que aquellos a los que se tienen en un altar (que pocos son) pueden llegar a estar más que sobrevalorados, y en el fondo, quizá por ello, sí han cambiado las cosas.

Hoy no estoy de humor. A escardar.

miércoles, noviembre 26, 2008

De urgencias, ambulancias y roles en vivo.

Ultimamente, y en retrospectiva, podía decir que mi vida se estaba amuermando. El famoso Efecto Día de la Marmota se estaba empezando a notar. Pero claro, no hay nada como la familia para salir de la rutina.

¿Y cómo es eso? Pues simplemente se reduce a encontrarse a la abuela en formato zombie andando por el salón. Y ahora definamos formato zombie, lo que es importante para proseguir la historia: dícese del estado en el que una persona anda sin rumbo fijo y a la deriva y habla sin ninguna coherencia (más o menos así: ofjfamldifjwpofe).

Ante semejante encuentro y a esas horas procedo a llamar al almirantazgo a pedir instrucciones, pero claro, creo que debí de ser algo más especifico en lo que a formato zombie me refería, pues evidentemente podía no ser tomado como la urgencia que en realidad era. Así pues, tras veinte minutos sin tener noticias de Dios, ni de nadie, llamo a urgencias.

La ambulancia en casa en cinco minutos, buen tiempo de reacción, y luego practicamos un poco el deporte de esquiva al vecino cotilla que ha salido al descansillo. En nada o menos me planto en el hospital y ahí es cuando uno se encuentra algo que había oído, pero de lo que no estaba concienciado: el pésimo estado de la sanidad en esta nuestra amada comunidad. Tienes una persona de noventa y cuatro años que no sabes lo que tiene y la metes en una sala dividida en varias secciones por un medio muro en el que debe de haber en total unos setenta enfermos más, todos en camilla. Raro es que ahí el que entre no salga con más enfermedades de las que traía, y eso contando con que no salga con una depresión aguda. Mirando alrededor uno podía contemplar todos los estadios del abandono, desde la resignación hasta la desesperación. Por suerte, no estuvimos más de tres horas allí, que ya fueron. Más de uno me ha dicho que no entiende por qué pagamos sanidad privada teniendo seguridad social, yo ahora lo tengo clarísimo, no debería ser así, pero lo es.

Una vez trasladados se le hicieron las pruebas y se la llevo a planta en hora escasa, y mientras tanto en observación ella solita. Aun así entre idas y venidas, finalmente fui yo el que se queda a dormir en el hospital, y a dormir uno se fue a las tres de la mañana.

Al día siguiente mañana de hospital, tras la cual a casa, comida y ducha rápida y a Toledo a hacer el friki, y con disfraz nuevo, cortesía del almirantazgo (véase foto). La partida estuvo bien, pero el tener al personaje de mayor poder de la partida y con la cabeza en mil ochocientas un cosas (que no recetas) y en general nada relacionadas con el evento en cuestión hizo que acabase un poco saturado y en ocasiones con la cabeza como un bombo. Aun así me divertí un rato, que es lo que importa, y aunque no tenía cuerpo para juergas nocturnas siempre esta bien reencontrarse con ese grupusculo de frikis.

Fin de partida, coche a Madrid el domingo, ducha y al hospital, otra vez. Y encima ahora tengo la certeza de que me he puesto malo, a saber si es algo de antes, del hospital o vete tu a saber, pero sigo con la garganta mal, la cabeza peor (aunque eso, dependiendo del sentido, no es ninguna novedad).

Y ahora aquí seguimos, entre becas y hospitales, toses y migrañas y esperando a ver que nos encontramos de aquí a unos días.

Y mientras tanto, a escardar.

jueves, noviembre 13, 2008

Los gatos... esos sucios bastardos.

Hoy, gracias a la contribución de nuestro Caracol favorito he llegado al siguiente enlace:

http://www.catswhothrowupgrass.com/kill.php

En el básicamente nos advierte que nuestros queridos gatos de compañía pueden ser unos asesinos sin escrúpulos que quieran acabar con tu vida. Para ello te da nueve claves:

  • Primero. Si notas un agradable masaje, no te confíes. Es probable que esté comprobando el estado de tus órganos.
  • Segundo. Si esparce la tierra de su caja por toda la habitación, no te quepa duda: practica para enterrar tu cuerpo.
  • Tercero. Si tu gato te mira fijamente, no le retires la mirada, porque se dará cuenta de que eres débil... y lo siguiente será un ataque.
  • Cuarto. Si te trae animales muertos, no son un regalo. Son una advertencia.
  • Quinto. Si le ves vomitar, la cosa va a peor. Así es como preparan sus cuerpos para el combate.
  • Sexto. Si se esconde en lugares oscuros y te observa, es que está estudiando tu hábitat.
  • Séptimo. Si duerme encima de tus aparatos electrónicos, es que es más listo de lo que piensas. Está intentado aislarte del mundo interrumpiendo tus comunicaciones.
  • Octavo. Si te toca en la cara mientras duermes, estará intentando asfixiarte, aunque no son especialmente efectivos.
  • Noveno. Si cada vez que entras a un cuarto él sale corriendo, es que está preparando su emboscada.
Cualquiera con dos dedos de frente puede ver la evidente broma que es todo, sobre todo viendo que al final hay links para otros temas de vital importancia como Cómo hacer de tu coche una maquina de matar, 9 razones para no quedar con un Tiranosaurio, o Zombieharmony, sitio web para citas entre zombies.

Esto de base no es más que una forma de publicidad más para un portal de tests y parejas... hasta que un periódico de la seriedad de 20 minutos lo convierte en noticia y te lo vende como cierta:

http://www.20minutos.es/noticia/428424/0/gato/quiere/matarte/

Y claro, mandas a la mierda la poca credibilidad que le pudiese quedar.

Ale, a escardar.

martes, noviembre 11, 2008

¡Y nos vamos a la ruina!

Y no es que sea una frase recurrente de ese conocido vendedor de Mundodisco, sino que todo apunta a que esta vez es de verdad.

¿Y cómo? ¿Y por qué? Porque nosotros lo valemos, eso está claro. Aunque mejor será que nos pongamos en situación... estoy en la oficina y creo que empiezo a tener fieb... no, por ahí no vamos bien... mejor nos remontamos a esta mañana.

Así en buenas lo primero que recuerdo es un despertador sonando hasta ser apagado de un manotazo. Lo siguiente es un mensaje que me llega al móvil, tanteo hasta hacerme con él y veo un mensaje que me informa que hoy hay asamblea de los sindicatos en matemáticas.

Primer pensamiento: ¿Qué horas son estas para mandar un aviso?

Segundo pensamiento: ¡Joder, qué horas son estas! Tengo que salir de casa en diez minutos (y sigo en pijama y debajo del edredón).

Tras un tiempo record en vestirme y desayunar e intercambiar gruñidos con mi hermana me encamino a prácticas de toxi, que vienen a ser algo soporíferas, más o menos consigo mantener una fachada de intenso interés por el viraje del tóxico de turno y realizar la cuantificación de marras, y compruebo que siete pueden hacer práctica en un puesto de cuatro.

Tras ello me encamino a matemáticas con el fin de rememorar tiempos de politiqueo. Una asamblea suena divertido, ¿no? Pues no. Si uno piensa en asamblea como esa reunión de intercambio de opiniones y de toma de cursos de acción es que tiene la misma imagen distorsionada que tenía yo.

Llego al sitio, tomo asiento y veo como se empiezan a congregar el personal. Como en cierta manera era de esperar empezó el asunto cuarenta y cinco minutos más tarde de lo planeado, y tras escuchar a un total de seis personas soltando un discurso cada una de quince minutos de media, cada uno igual que el anterior, que toda la información podría haberse resumido en diez minutos en total, se levanto la sesión y todos a casa. Sin discusiones, sin preguntas, sin nada. Mi gozo en un pozo.

Al menos he sacado un par de conclusiones de todo esto. Para empezar, la culpa de todo la tiene Yoko O... digo, la Excelentísima Presidenta de la Comunidad de Madrid (más afines), que se ha propuesto hacer trizas todo lo que tenga público en su denominación. Malo es que el presupuesto dedicado a la universidad pública en nuestra comunidad (la segunda más rica según estudios varios) haya caído diez puntos, pero bochornoso es que las ayudas a universidades privadas se hayan triplicado. Y esto no viene de la crisis, empezó en el 2003. Primero la sanidad, luego la educación básica, y ahora la superior, y después el canal. ¿Y por qué? Porque nos lo hemos buscado, si todo el que se acuerda de toda su familia hubiese votado, en vez de hacer el famoso voto en blanco de castigo de izquierdas quizás otro gallo nos cantaría ahora... quizás.

Otra conclusión, cambiando de aires, es que para saber dar un mitin te vale con repetir cada palabra que quieras resaltar, con lo que aumentas la duración de la charla un cincuenta por ciento. Curiosamente todas esas palabras a resaltar suelen ser verbos sin ninguna trascendencia como opinar, remarcar o señalar, por lo que al final de la charla sabes que ese tío hace hincapié en muchas cosas, de las que no te acuerdas.

Tras la reunión ocurrió algo extraño en el espacio-tiempo que me hizo pasar de decir "Me voy a trabajar, que llego tarde" a estar sentado en una mesa de una furgoneta mientras una enfermera me pinchaba en el dedo mientras me decía que tuviese cuidado con el sexo oral, que a pesar de lo que piensa la mayoría también es una práctica de riesgo. Al menos ya sé seguro que no tengo el VIH.

Y eso es todo por hoy, en mi febril estado. Ale, a escardar.

martes, octubre 28, 2008

Behind Enemy Lines (desde la beca 2)

Tras casi un mes de becario en la sección de coordinación uno se hace una idea mucho mejor de lo que es una facultad. Y como dijo ese hombre sabio una vez "es una casa de putas". Como ya dije una vez, el hecho de ser becario hace que el personal de la universidad no te considere como un alumno más, sino como un compañero, y la gente le cuenta cosas a los compañeros.

Gracias a esto me entero que la "simpática" profesora que se pensaba que yo era su chico de los recados (aunque si esperaba sumisión y aceptación que se busque a otro) resulta ser una diputada del PP. No vamos a entrar a hablar sobre el qué hace dando clase en una universidad a la que su jefa local, nuestra bienhallada Esperancita, no ha declarado aun la guerra pero poco le falta (de momento sólo le debe un montón ingente de dinero, que yo me veo no cobrando de aquí a dos días). En esta ocasión simplemente me voy a limitar a hablar de su carácter gentil, y lo voy a hacer relatando su actuación de ayer.

Estaba yo tranquilamente viendo la Brújula Dorada cuando recibo una llamada. Cojo el teléfono con mi frase de saludo mil veces repetida (coordinación, digame) y en cuanto empezó a hablar ya supe que algo iba a ir mal. Hay formas y formas de presentarse, y la forma que tuvo de hacerlo esta mujer apuntaba maneras. Ni hola, ni buenas tardes ni nada, simplemente un Soy Piticlina con ese tono que te da a entender que deberías de saber quien es, y que deberías de saber que es importante. No lo aguanto, y por eso empezó mal. La conversación siguió por dar una serie de ordenes para reservar un aula, y que lo tuviese todo listo para que ella solo tuviese que firmar, a las que yo amablemente le dije que subiese a mi despacho que las cosas mejor hacerlas cara a cara. Tras oír un suspiro de resignación, al que no pude hacer otra cosa que sonreír, me dijo que subiría, que hiciera el favor de esperarla. A eso uno no pudo evitar decir Hasta las 19:30, que me voy. Por desgracia subió antes.

Así pues entra la buena mujer presentándose de igual forma que la vez anterior diciendo que a ver que tiene que firmar; los hay cabezones, y los hay gilipollas (y mira que a mi no me gusta usar tacos). Pongo mi mejor sonrisa y le digo que me haga el favor de recordarme de qué iba el asunto. Tras hacer varios comentarios de dudoso gusto sobre el alumnado, me dice que quiera la misma reserva que tenía, pero en vez del lunes el miércoles, a lo que la digo que en el mismo aula es imposible, y la cosa empieza a mejorar. Al explicarla que la cosa es imposible porque hay otro profesor dando clase a esa hora va y suelta la primera frase del día: Pues quitale una hora. La verdad es una frase simple, y en apariencia inofensiva. Guerras han estallado por menos, y como el privilegio de la tercera guerra mundial se lo reservo al hombre con patillas preferí dar largas.

Cuando finalmente convencí a la digna mujer de que el jueves también es un buen día, y ella llega a la conclusión de que era lo suficientemente magnánima para sacrificarse por sus alumnos yendo a la universidad un día que no tuviese clase suelta la segunda frase del día: Ahora coge papel y bolígrafo que te voy a dictar un anuncio. Ahí no pude disimular mi cara de pasmo. Creo que fue notoria, porque la mujer se cayó y su acompañante, que no decía nada miro hacia otro lado, aunque claro, creo que además de pasmo había una porción de cabreo, que tampoco pude disimular. Debió de ser fina, sí, pues la mujer sintió hasta la obligación de justificarse. Hubiera estado mejor que no lo hubiese hecho.

La mujer reincidió en el tema de dictarme, más que nada porque tenía que tener muy claro lo que tenía que poner en los anuncios que tenía que poner después. Antes de seguir he de decir que ayer no era uno de esos días en los que yo estuviese muy políticamente correcto, y quizá, siendo un becario debería haberme limitado a copiar la nota y listo... pero no estaba por ahí. Así pues tras una meditada pausa sonreí, y sugerí que amablemente se podían ir a reprografía a imprimir sus carteles. Eso en general debería de bastar. La gente debería de entender. La gente no lo hace. La gente es necia por naturaleza y cada vez me frustra más, y cada vez me duele más en el alma que se crean que porque el vecino cede tu lo vas a hacer. Y eso debía de pensar la buena señora cuando dijo que mi compañero de por la mañana le había hecho los carteles... zorra mentirosa.

Si ella miente yo también, y seguro que lo hago con mucha más naturalidad, y la impresora se estropeo convenientemente en ese momento con lo que poco más se pudo hacer. Así y al final se fue con la reserva el día que no quería y sin carteles, y todo por prepotencia.

Y aunque esta visita es la que se ha llevado la palma no se puede negar que aquí se ven situaciones y motivos de lo más variopintos. Hoy os dejo con mis dos favoritos:
  • Quiero cambiar de aula porque hay un avispero y una alumna se ha puesto histérica porque es alérgica a los mosquitos (claro, como la avispa es más grande, más alergia).
  • Quiero cambiar de aula porque me jubilo y me han mandado a un pasillo muy oscuro y muy triste, y a los alumnos los pobres les debe de dar cosa ir (la verdad es que esta si me dio algo de pena).
Y por hoy basta. Ale, a escardar.

miércoles, octubre 08, 2008

Hijo contrata asesino para liquidar a su madre

Esta se la debía desde hace tiempo a ese gran tipo llamado Pablo.

Ya sabemos que en EEUU las cosas están mal... bueno, muy mal, pero ya llegan noticias que a veces parecen guión de una película de Tarantino o de los hermanos Cohen. Hace unos meses que Casi Perona me hizo llegar esto pero por una mezcla de vaguería, dejadez y apatía no lo puso, pero ya va siendo hora de hacerle honor.

El titular de un periodico americano, de cuyo nombre no me acuerdo, reza así:

Detective de una madre caza al hijo, Cory Ryder, "contratando a un asesino para matarla".

Lees esto y te surgen varias cuestiones: ¿tan mal estaba el hijo? ¿tan mala era la madre? ¿hay asesinos especializados en madres? Y lo más importante... ¿cómo un chaval de dieciseis años es cazado in fragantti por su madre contratando un asesino?

En el articulo, que paso de traducir entero, te mencionan que el chaval en cuestión es el típico adolescente de familia media de los suburbios americanos que atraviesa la edad del pavo, su rendimiento escolar baja, bastante y le confiscan la Play y no le dejan ver la tele... qué malos padres.

Finalmente, y como en todas las historias tristes, el hijo fue expulsado de casa tras robarle los ahorros a su hermana de su hucha-cerdito. La madre, a sabiendas que ese energumeno "ya no era su hijo" consiguió montar un dispositivo policial que incluía a un policía camuflado como asesino profesional que sirvió de cebo para nuestro criminal amigo (muy contrito él, diciendo que todo era una broma y que iba a llamar a la policia).

¿Y cómo un niño de dieciseis años pretende pagar a un matón profesional? Fácil, si planea cargarse a su familia le da su recien heredada camioneta (¿a que os creíais que con lo obtenido de la hucha, eh?).

La cosa ha acabado con el chaval bajo arresto y la madre solicitando que le juzguen como a un adulto, no vaya a ser que ahora la mate de verdad, que a pesar de las caratas de perdón que el crio manda ella sabe que es un gran manipulador.

En fin, mi solución, castración química y mecanica ya.

Ale, a escardar.